El cáncer de las devoluciones

¿Qué consecuencias puede tener el telepedido tanto dentro como fuera del sector del libro? El editor Juan de Isasa reconoce que se trata de una reconversión en toda regla de la industria editorial, "persigue el objetivo de mejorar el servicio al lector y de proporcionarle más información y más rapidez en sus preferencias". Está claro que para los editores ayudará enormemente a controlar las tiradas de difusión, mientras que los libreros podrán ver agilizados sus pedidos. Quizá los más afectados serán, no obstante, los distribuidores.El representante de los distribuidores, Antonio Más, estima que el telepedido "no va a dar la vuelta a la tortilla" de la edición. Pero admite que va a imponer modificaciones, en especial en los distribuidores, "los que estamos en lo que sería el jamón del bocadillo". "Nos va a facilitar una gestión más eficaz del fondo editorial y a la vez se va a encarecer seriamente el proceso de distribución, pero mejorará el cáncer actual de las devoluciones".

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El librero Juan Saura cree que se va a producir un gran avance para los puestos de ventas. "Ahora un librero se pasa una mañana colgado del teléfono o del fax haciendo pedidos. El pedido por ordenador será más rápido y más barato". Saura cree que las redes de distribución seguirán existiendo, pero deberán cargarse de nuevas funciones como las de promoción o mercadotecnia.

Está previsto también que el sistema pueda alcanzar al sector del libro hispanoamericano, precisamente a través de Infovía o Internet. Este instrumento está preparado para generar y distribuir pedidos, pero además puede generar y distribuir facturas en el momento que se opte por ello. El catálogo de telepedido posibilita también la comercialización de otros productos no incluidos en la base de datos del ISBN, como CD-ROM, cintas de audio y de vídeo y libros de otros países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de junio de 1997.