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Ratzinger acusa a Boff de subversivo y éste replica que Roma obedece a la CIA

El teólogo brasileño Leonardo Boff -considerado internacionalmente como uno de los principales ideólogos de la teología de la liberación- y el cardenal alemán Josep Ratzinger -figura de absoluta influencia en la orientación ideológica y el ordenamiento doctrinal del Vaticano- mantienen estos días una dura pugna frontal. Ratzinger ha acusado al Consejo Ecuménico Mundial -formado por católicos y protestantes- de financiar en el pasado movimientos subversivos de izquierdas. Por su parte, Boff ha contestado aludiendo a la influencia que la CIA ha ejercido sobre el Vaticano y recordando los escándalos pasados del Banco del Espíritu Santo.En una charla telefónica con EL PAÍS, Boff afirmó que durante el actual papado la cúpula de la Iglesia no entendió la lucha de los pobres y la interpretó como influencia del marxismo. "Son los conceptos que el Vaticano recibía de la CIA y de la ideología de seguridad nacional a través de Reagan", agregó.

Boff, que abandonó el sacerdocio en 1992, afirmando que no aguantaba más "la angustiante vigilancia de Roma", precisó que el Consejo Ecuménico Mundial "tiene la dimensión ética y religiosa de saber escuchar el grito de los oprimidos". Por eso -agregó el teólogo- el Congreso ha apoyado, "no a guerrilleros sino a los pobres, sindicalistas, campesinos y gente que luchaba por los derechos humanos y contra la tortura".

El teólogo brasileño se mostró "sorprendido" de que Ratzinger formule tales acusaciones sobre financiación olvidando que hace algunos años en el Vaticano, "el Banco del Espíritu Santo desvió millones de dólares, llevó a otros bancos a la quiebra, hubo crímenes y el cardenal Marcinkus fue condenado por la justicia italiana".

Agregó Boff que hubo también el desvío de 200 millones de dólares hacia el sindicato Solidaridad, "en una tramoya muy bien articulada entre Reagan, Juan Pablo II y la CIA".

Leonardo Boff expresó también que Ratzinger es "un eurocéntrico que no ve el mundo, no alcanza ver más allá del Vaticano y Europa" y mucho menos entiende la globalización, "donde lo que cuenta no son las condiciones católica, protestante o anglicana sino el fenómeno cristiano".

Durante toda esta semana, religiosos de diversos cultos protestantes radicados en Brasil calificaron las declaraciones del cardenal Ratzinger como Iamentables", y uno de ellos vaticinó que este gesto del Vaticano tendrá como consecuencia "alejar a los católicos de la fase de ecumenismo que viven hoy las religiones de occidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997