Holanda cree "imposible 'la petición española sobre el asilo, pero confía en un acuerdo

"Lo que pide España es imposible, pero confío en un acuerdo", dijo ayer el ministro holandés de Exteriores y presidente de tumo de la UE, Hans van Mierlo, sobre el asilo político. Poco antes, Abel Matutes afirmó que le gustaba "la letra y la música" de un dictamen de juristas holandeses sobre la materia. La reforma de Maastricht avanza con mucha lentitud. Ayer apenas hubo acuerdos en política exterior: el Reino Unido se opuso a casi todo, quizá a la espera de que Tony Blair convierta su nuevo talante europeísta en hechos concretos.

Al principio de las negociaciones sobre la reforma del Tratado de Maastricht, el Gobierno español centró sus prioridades en dos aspectos: la supresión del derecho de asilo y una mejor representación de la población de cada país en la toma de decisiones comunitarias. Los objetivos, ahora se han matizado. Madrid ya no pide la supresión del asilo -una batalla perdida-, sino su limitación "para que no se aprovechen de él los perseguidos por terrorismo y que la concesión del asilo dependa de los Gobiernos, pero no de jueces presionados o mal informados", en palabras del ministro de Exteriores, Matutes. Insiste en las cuestiones del voto y ha encontrado una prioridad de última hora: impedir que el nuevo Tratado acabe con el régimen fiscal específico de Canarias. Las tres cuestiones parecen quedar condenadas a resolverse en Amsterdam, la cumbre en la que en teoría debe aprobarse el nuevo texto.Según Matutes, la presidencia holandesa de la Unión Europea presentó ayer a España un nueva propuesta sobre la limitación del derecho de asilo en el interior de la UE. Matutes dio su cauto visto bueno inicial: "Nos ha parecido muy semejante a la nuestra. Nos ha gustado la música y la letra, pero tenemos que estudiarla". Aseguró que España cuenta ya con el apoyo de los países grandes, aunque admitió que aún hay dificultades con Suecia, Finlandia e Irlanda.

La presidencia holandesa puso inmediatamente mucha sordina al optimismo español. El secretario de Estado holandés de Asuntos Europeos, Michael Patjin, aclaró que se sigue trabajando a partir de la última propuesta española, que le pareció "una buena base para alcanzar un acuerdo". Más contundente fue su jefe, Van Mierlo: "Lo que pide España es imposible, pero espero que podamos alcanzar un acuerdo", declaró.

Los ministros se reunieron en La Haya para tratar de la reforma de la política exterior comunitaria. Los avances fueron escasos. Parece dibujarse un consenso en torno a la propuesta holandesa de que los objetivos en materia exterior sean aprobados por unanimidad por el Consejo europeo (los jefes de Estado) y luego sean impleínentados por mayoría cualificada por el, Consejo de ministros (los de Asuntos Exteriores). Pero siguió sin aclararse qué ocurre cuando un país apoya un objetivo pero se opone a una acción. Van Mierlo propuso apelar al artículo 27 del Tratado de Maastricht: "Cuando se da ya una mayoría cualificada hay que hacer todo lo posible por alcanzar el consenso. Y si alguien no quiere participar, deberá explicar con precisión por qué", dijo. La presidencia no quiere que baste una apelación al interés general para que un Estado miembro se desmar_ que de las acciones exteriores de la Unión.

No hay avances

Van Mierlo reconoció que no ha habido avances en otro de los temas abiertos: si integrar o no la Unión Europea Occidental (UEO) en la UE. Londres reiteró su veto a esta opción, defendida por Alemania y Francia con el apoyo de España, Italia, Bélgica y Luxemburgo. Tampoco dio su brazo a torcer en otro aspecto muy abierto: cómo darle una cara a la política exterior europea a través de un Mister PESCLondres no mostró ayer en La Haya un gran cambio en su actitud europea. Puso dificultades en la PESC (Política Exterior y de Seguridad Común) y mantiene su oposición a integrar en el nuevo tratado la libre circulación de personas: la Convención de Schengen. El europeísmo de Blair se está quedando en una mejora de las formas y un mantenimiento de las reticencias. La cumbre extraordinaria del próximo viernes, en NorwiJk, será una buena oportunidad para que Blair empiece a concretar su política europea. De eso depende en gran parte el éxito de la cumbre de Amsterdam, donde el ministro alemán, Klaus Kinkel, ha vaticinado que habrá "una noche de cuchillos largos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de mayo de 1997.

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