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Los liberales alemanes acusan a Theo Waigel de poner en peligro al Gobierno con su intento de subir los impuestos

El descalabro presupuestario para este y el próximo año está sometiendo a la coalición cristiano-liberal, que dirige Helmut Kohl, a una dura prueba de resistencia. Cada vez hay más voces dentro del Gobierno que aseguran que la Unión Social Cristiana (CDU-CSU) de Kohl y Theo Waigel presionará a sus socios liberales (FDP) para que cedan en una subida de impuestos. 0 al menos, para que renuncien a la prometida bajada del tributo de solidaridad, destinado a financiar la unificación alemana. No es probable, en todo caso, que el FDP dé su brazo a torcer antes de su congreso, previsto para el próximo fin de semana. Ayer, el portavoz liberal de Política Financiera acusó a Waigel de poner en peligro la coalición de Gobierno."Para aumentar los impuestos, Waigel y los democristianos tendrán que buscar otras mayorías", afirmó Juergen Koppelin. "Sería mejor que el ministro dejara el tema y su contabilidad suramericana y se dedicara a reducir el Presupuesto", añadió.

Como señalaba ayer en su edición dominical, el Bild, que cuenta con buenas fuentes en la Cancillería, Kohl no dará ningún ultimátum a los liberales hasta que termine su congreso en el que elegirán a la Ejecutiva. Waigel comentó al Bild "que nadie puede descartar un aumento de la fiscalidad", pero que este extremo se decidirá en junio, cuando se ultimen los borradores del Presupuesto de 1998.

En efecto, el Gobierno alemán ya no teme tan sólo al Presupuesto de 1997, en el que faltan ingresos por impuestos de 9.000 millones de marcos (unos 756.000 millones de pesetas), a los que hay que añadir hasta 20.000 millones de marcos (unos 1,67 billones de pesetas) de gastos imprevistos, por el aumento del paro. El Ejecutivo de Kohl sabe que si no toma medidas drásticas, su Presupuesto de 1998 nacerá hipotecado por una falta de ingresos tributarios. La comisión de expertos que evaluó los ingresos fiscales, dictaminó que en 1998 tan sólo el Estado dejará de ingresar 15.000 millones de marcos (1,26 billones de pesetas) por un mal cálculo de los impuestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 1997