El Tribunal Superior anula el bando del alcalde sobre carga y descarga

Un alcalde no puede valerse de un bando para regular la carga y descarga en la ciudad. Para eso están las ordenanzas. En este razonamiento se basa el Tribunal Superior de Justicia de Madrid para declarar "nulo de pleno derecho" el polémico bando municipal sobre carga y descarga redactado en mayo de 1994 por José María Alvarez del Manzano.El bando impide, entre otras cosas, la circulación de furgonetas de más de 5,5 metros de largo y dos de ancho por el centro de la ciudad en días laborables y de doce de la mañana a nueve de la noche. También prohíbe la circulación por el casco urbano y de día de los caminones de más de 12 toneladas y el transporte, recogida y depósito de contenedores para obras, vidrio y cartones de nueve de la mañana a doce de la noche.

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Los transportistas rechazaron de pleno dicho bando y convocaron huelgas y movilizaciones. Siempre se han negado a cumplirlo. De hecho, la sentencia del Tribunal Superior es respuesta al recurso interpuesto en abril de 1995 por la Agrupación de Transportistas de Contenedores de Obra de Madrid y su Provincia (Astrascom).

La razón por la que el Tribunal Superior de Justicia anula el bando del alcalde es más de forma que de contenido. La sentencia considera que el bando dictado por el regidor, de siete páginas, no es el procedimiento adecuado para regular el tráfico de la ciudad. Los jueces añaden que la normativa sobre carga y descarga se tenía que haber recogido en una ordenanza.

La diferencia a la hora de aprobrar un bando y una ordenanza estriba en que el primero sólo requiere la voluntad del alcalde, mientras que la segunda tiene que ser aprobada en un pleno municipal tras el correspondiente debate entre los grupos políticos.

Los jueces encuentran un tanto atípico el bando sobre carga y descarga redactado por Álvarez del Manzano: "No se trata de un bando cuyo contenido sea el típico de este tipo de acto. No se trata de un mero recordatorio de la vigencia de normas jurídicas determinadas ni de establecimiento de directrices no obligatorias".

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El Ayuntamiento esta dispuesto a redactar una ordenanza que regule la carga y descarga

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El primer teniente de alcalde y concejal de Circulación, José Ignacio Echeverría, del PP, confesó ayer que desconocía la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que anula el bando del alcalde sobre carga y descarga. "No sabía nada, así que lo primero que haremos desde el equipo de gobierno será preguntar a nuestros servicios jurídicos qué determinación hay que tomar", dijo.

Echeverría añadió que, en caso de no recurrir, el Ayuntamiento elaborará "en un mes" una nueva ordenanza "que mantenga la normativa del bando". "Que nadie piense que con esto vamos a relajar la vigilancia, porque la grúa va a seguir funcionando" " concluyó el concejal de Circulación.

Por su parte, Enrique Gil, abogado de la asociación Astrascom, dijo ayer que si el Ayuntamiento decide recurrir la sentencia "tiene poco tiempo". "A nosotros, y supongo que a los servicios jurídicos municipales también, nos notificaron la sentencia el jueves. Normalmente, hay diez días de plazo para acudir al Tribunal Supremo", añadió Gil.

El abogado sostiene que, con el bando en la mano, la Policía Municipal ha puesto a miembros de su asociación "cientos de multas de 25.000 pesetas que, naturalmente, se tendrán que anular

No sólo eso. Gil aduce que, dado que el bando ha sido anulado por un defecto de forma, "todas las multas que se hayan puesto a furgonetas grandes o a camiones pesados, aunque no tengan nada que ver con los escombros, pueden anularse".

lmpedir la actividad

El escrito de los jueces, firmado el 10 de abril, da en parte la razón a Astrascom. Los abogados de esta asociación sostienen, por un lado, que el bando "impide la actividad de las empresas transportistas de contenedores" y, por otro, "que un bando no es el instrumento adecuado para establecer normas, por corresponder tal contenido a las ordenanzas municipales". Los jueces están de acuerdo en este segundo punto, pero no dicen nada de que el bando impida la actividad comercial de las empresas que se dedican a transportar escombros. A Gil esto no le importa: "Una de las reglas a las que tiene que plegarse el Ayuntamiento a la hora de redactar ordenanzas es la de oír a, las empresas y a los ciudadanos afectados. Así que si el Ayuntamiento decide por fin regular por ordenanza la carga y la descarga, esto repercutirá en que por lo menos se escuchará a todos y se evitarán absurdos como los que ha traído este bando".

El letrado de las empresas que transportan escombros reconoce que éstas nunca han cumplido el bando porque "no podían". "En el texto se dice que los camiones que transportan escombros no pueden circular por el centro de la ciudad de nueve de la mañana doce de la noche. Pero nadie se dio cuenta de que los vertederos controlados adonde llevamos nosotros la carga no abren por la noche. Cuando se lo dijimos en una reunión a los responsables ,municipales, una vez publicado el bando, se quedaron helados", añade Gil.

Zona determinada

El bando establece una zona del centro de la ciudad -encuadrada entre la plaza de Castilla, la avenida del Pintor Rosales, la calle de Francisco Silvela y la Ronda de Toledo-, en la que no podían circular las típicas furgonetas de reparto desde el mediodía hasta las nueve de la noche.

También impide el acceso al casco urbano a camiones de más de 12 toneladas por el día y los festivos. Los camiones de mudanzas, los de transporte de combustibles y los vehículos oficiales destinados a atender servicios públicos son objeto de un reglamento especial. Ningún camión que transporte mercancías peligrosas puede circular en el interior de la zona circunvalada por el cinturón de la M-30. El bando de José María Álvarez del Manzano señala, además, que ras infracciones son sancionadas con multas de 15.000 pesetas, en el caso de furgonetas grandes que no respeten la normativa de la carga y descarga, y de 25.000 pesetas para las transgresiones de circulación de vehículos pesados o con mercancías peligrososas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de mayo de 1997.

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