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Kabila anuncia el asalto final sobre Kinshasa para el sábado próximo

ENVIADO ESPECIALEl todavía presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, no irá a Suráfrica a mantener negociación alguna con Laurent Kabila, el líder de los rebeldes que controlan más de la mitad de Zaire. Su hijo, Nzanga Mobutu, lo ha descartado por razones de salud. La respuesta de Kabila ha sido fulminante: ha anunciado que la ofensiva final sobre Kinshasa comenzará este sábado.

La táctica no es nueva. Consiste en telegrafiar el golpe antes de que éste se produzca con la única esperanza de que provoque una desbandada general y evite la lucha. Esto dio buen resultado en Kisangani, Mbuji-Mayi y Lubumbashi. En Kinshasa hay mucho miedo. Las principales embajadas han comenzado a evacuar a su personal no esencial (mujeres y niños). Los aviones de salida, que aún vuelan a la capital zaireña, están abarrotados. Es, tal vez, la última oportunidad de salir.

Una fuente militar occidental en Kinshasa cree que el ataque de Kabila no será frontal. "Aquellos que le están asesorando tan bien en esta guerra le llevarán a tomar primero el puerto de Matadi y la presa de Inga [suroeste], que abastece de electricidad a la capital. Con ello cortará todo el suministro. Dejará la ciudad a oscuras y sin alimentos". Un miembro de la, petrolera Gulf afirma que las reservas petroleras son mínimas, pues todas las empresas suministradoras han tomado medidas para minimizar sus pérdidas en caso de pillajes, que es ahora el mayor peligro.

El general Likulia Bolongo, el primer ministro, ha advertido que sus tropas están prestas a presentar batalla. Son numerosos los controles en busca de los quintacolumnistas de Kabila, a los que se supone agazapados en espera de su oportunidad. La única esperanza aún es que el anuncio oficial de que Mobutu no va a Suráfrica no signifique necesariamente que la vía de las negociaciones se ha cerrado. El régimen trata de utilizar los evidentes problemas de salud del mariscal para trasladar esa reunión con Kabila al vecino Congo o a Togo, dos países francófonos a los que se considera amigos. Kabila, que se siente triunfador, no cede: o dimisión o lucha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de abril de 1997