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Editorial:

Versión íntegra

EL CONSEJO de Ministros procederá hoy a cancelar la declaración de secreto que protegía a 13 documentos del Cesid, de acuerdo con las sentencias dictadas la semana pasada por la Sala Tercera del Tribunal Supremo. En tales sentencias se hace constar que si bien la orden de cancelación se limita, "por razón de congruencia procesal", a lo interesado" por los jueces que la solicitaron, los originales de los documentos contienen párrafos o apuntes cuya desclasificación no ha sido solicitada y que, sin embargo, podrían coadyuvar a su "correcta interpretación". En la medida en que tales consideraciones forman parte de las sentencias, parece lógico que el Gobierno desclasifique la versión íntegra de los documentos sin esperar a que lo solicite alguna de las partes. Sería una contribución del Gobierno al objetivo de no dilatar innecesariamente este asunto.El caso más llamativo se refiere a la famosa anotación manuscrita del general Manglano "me lo quedo. Pte. para el viernes". El diario El Mundo, que publicó esos papeles como parte de un intento de chantaje contra el Gobierno, dedujo de esa anotación, según tituló en su día a toda página, que "los papeles del Cesid avalan que Manglano despachó con Felipe González sobre la guerra sucia". Ello lo deducía de la interpretación de la abreviatura Pte. como equivalente a presidente. Manglano sostuvo, por el contrario, que equivalía a pendiente. El Tribunal Supremo alerta ahora de que la misma abreviatura figura en otro documento "cuya desclasificación no ha sido pedida" -por el juez Garzón- y que podría ayudar a descifrar su significado. Se refiere a una anotación relativa a la concesión de condecoraciones a determinados agentes en la que se lee: "pte. fecha"; parece evidente que no puede significar "presidente fecha", mientras que sí tendría sentido como "pendiente [de] fecha". En realidad, en los papeles había ya otros indicios que apuntaban a la interpretación de Manglano. En sendas notas de 25 de abril y 24 de octubre de 1984, Manglano anota con todas las letras: "pendiente".

Una de las sentencias precisa que en otro de los documentos cuya desclasificación solicitó Garzón, en el que se dan los nombres de varios miembros de ETA como objetivos de "acciones operativas", falta un párrafo que, reitera el Supremo, "podría tener alguna incidencia en el sentido en que haya de ser interpretado". También llama la atención el Supremo sobre el hecho de que dos de los documentos reclamados son en realidad fragmentos de un mismo informe más amplio, advirtiendo que la visión parcial del mismo podría ser "insuficiente para su definitiva valoración penal".

Ciertamente, el procedimiento penal es exigente en cuanto a la calidad de las pruebas. Si se quiere evitar pasos en falso o recursos interminables, lo mejor es que el Gobierno, de acuerdo con los criterios que en su día hizo suyos, levante el secreto de la integridad de los papeles: versión íntegra, desnudo total.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de abril de 1997