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Cineastas en ciernes

Los 80 alumnos de la Escuela de Cine esperan su traslado a la Ciudad de la Imagen para el próximo curso

Al entrar en la antigua oficina dle cursos para desempleados, en un barrio bien de Madrid, sólo unos carteles de películas en las paredes indican que aquello es la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). Ésta aún conserva a la entrada los sillones en los que antes se recibía a los parados y en los que hoy se habla de cámaras, micrófonos, travelling y bobinas entre clase y clase.Los alumnos se dirigen a las aulas según los cursos (primero y segundo) y las siete especialidades: guión, dirección, producción, montaje, sonido, dirección artística y fotografía. Las clases comenzaron en octubre y también los encuentros con las caras conocidas del cine español.

Un año más, guionistas, directores y actores pasan por el salón de actos de la escuela, un antiguo centro de UGT, para aliñar las clases diarias con sus charlas. El actor Carmelo Gómez y los directores Pilar Miró, Imanol Uribe y Vicente Aranda son algunos de los que ya han pasado por allí.

Otros, como los directores José Luis Cuerda y Mario Camus y los guionistas Joaquín Oristrell, Juan Tébar y Yolanda García Serrano, repiten dando clases de nuevo.Y otros, aunque menos conocidos fuera de la profesión pero que también enseñan en la escuela, han sido novedad por conseguir algún galardón en la reciente edición de los Premios Goya, como el director artístico Félix Murcia (por El perro del hortelano), los directores de sonido Daniel Goldstein y Ricardo Steinbert (por Tesis) y el productor Emiliano Otegui (también por esta última). "Estamos rodeados de profesionales, pero eso no te asegura salir colocado de aquí, aunque todos te han visto trabajar y puede que se acuerden de ti algún día", explica Renato San Juan, de 23 años.

Para entrar en la nueva escuela hay que pagar medio millón de pesetas de matrícula por año, y algo menos los que consiguen una beca (según el examen de acceso y la renta familiar). Pero antes hay que superar un test de cultura general, el análisis de una película (Los pájaros, de Alfred Hitchcock, este año) y una entrevista.

"En el test preguntaban cosas como dónde estaba Brunete", se queja una alumna. "El examen es fácil y entrar es como una lotería. Si sabes algo de cine siempre ayuda y si has rodado algún corto, como era mi caso, suma puntos", dice el alumno de dirección Gabriel Olivares, de 23 años.

Con el trajín de las visitas y el número de alumnos admitidos este año (unos 80), la sede de la escuela, se ha quedado pequeña.Su lugar definitivo será la Ciudad de la Imagen. Pero aún no están terminadas las obras de este proyecto de ciudad audiovisual. En la escuela no hay exámenes y se califica a los alumnos según el funcionamiento del curso, pero, por falta de espacio, de los 50 del año pasado sólo pasaron a segundo algo más de la mitad.

Este año, las ramas con más alumnos han vuelto a ser dirección (con 13) y guión (con 16). En la primera sólo hay dos chicas, y más igualada está la especialidad de guión. En sonido sólo hay una de 10 matriculados.

Los de dirección cuentan con un taller para dirigir actores y, además, este verano los directores Jaime Chávarri y David Trueba cogieron alumnos para ayudar en sus películas. A los de guión se les enseña la técnica analizando guiones de películas, y a los de producción, el funcionamiento de los bancos, cómo pedir un crédito y cómo desglosar el presupuesto de una película.

En fotografía lo importante es poner en imágenes el guión, sin olvidar el tema de la iluminación, y en el caso de los montadores, que tienen asumido su escaso reconocimiento fuera de la profesión, cuentan con la ventaja de destacar si conocen y manejan la técnica. En la escuela está el Avid un ordenador que sirve para el montaje de películas y que digitaliza la imagen y el sonido. Cuesta unos 25 millones de pesetas y está desplazando a la clásica moviola.

"Hacer cine es como cometer un atraco, y si no ¿por qué se dice tiro de guión?", exclama un gánster con pistola desde la pantalla del ordenador. Es la primera frase del cortometraje Making off atraco, con el que Carlos Molinero, de 24 años, ganó el pasado Festival de Cortometrajes de L'Alfás del Pi, en Alicante. "Tenía la historia del corto en la cabeza y la escuela me ayudó prestándome el material para montarlo", explica este alumno ' de segundo de guión.

El ritmo de trabajo no es sólo de clases durante todo el año. Más adelante se quedan por la noche y vienen los fines de semana a trabajar, Y es que, al final de curso y después de dos películas en vídeo durante el año, se hacen ocho cortometrajes en formato de cine.

Los alumnos se dividen en grupos y salen a la calle a rodar. Los actores Eduardo Noriega, Ernesto Alterio, Ion Gabella y María Kosty fueron algunos de los que se prestaron voluntariamente para protagonizar los del año pasado. Otros salieron del Cineguía, y la mayoría, de la Escuela de Arte Dramático.

Los temas de los cortos fueron desde el encuentro sugerente entre dos jóvenes en el cortometraje Cita; la historia de dos vagabundos que recorren las calles de Madrid en Caminantes nocturnos o el triángulo amoroso en El hombre de al lado. "El resultado de los guiones no ha sido realmente brillante, pero se podrá superar este año", dice el guionista Juan Miguel Lamet.

Todos se exhibieron en la pasada feria Madridimagen 96 y en un cine de Madrid, y hubo llenos en, ambas proyecciones. Cada uno costó unos seis millones de pesetas, que se cubren con los 150 que dan a la escuela cada año la Academia de Cine, la Comunidad de Madrid, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la Entidad de Gestión de Derechos de Autor de los Productores Audiovisuales (EGEDA).

Regalos y alquileres

En el caso de las especialidades como sonido se concertó la grabación con el estudio Cinearte. Los de dirección artística llevaron cosas personales que pudieran servir de ambientación, como cortinas y sillas, y alquilaron los trajes y los escenarios. Y los de fotografía recibieron prestadas las cámaras y los focos de empresas fotográficas conocidas. "Lo más complicado en esta especialidad, además de la técnica, es conseguir el material", ase gura el fotógrafo y tutor de primero Jorge Herrero.Para este año, además de los cortometrajes, hay nuevas ideas, como la de hacer un mediometraje a final de curso que dirigirá uno de los cuatro chicos de segundo de dirección. El año pasado hubo bastante descontrol: cambios de horario, profesores que tuvieron que dejar. el curso por incorporarse a un rodaje, clases que resultaron demasiado teóricas.Según el cineasta y director de la escuela, Fernando Méndez-Leite, "el reto era ponerla en marcha, que hubiera clase todos los días, buenos profesores, prácticas y medios para realizarlas", explica. "Este año intentamos que los ejercicios sean más prácticos y que haya tres cursos y no dos, que parecen insuficientes", añade.Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). Maldonado, 53 (metro Núñez de Balboa). 411 04 97.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de marzo de 1997

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  • En la escuela no hay exámenes y se califica a los alumnos según el funcionamiento del curso .