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Crítica:FLAMENCO
Crítica

La dictadura de la técnica

Tres jóvenes y muy buenos bailaores protagonizan este espectáculo que, sin embargo, no llega a cuajar en un todo armónico. Le falta la chispa que dé coherencia y sentido a una sucesión de temas de música y danza que tal como se nos presentan carecen de relación entre sí. Le sobra, tal vez, técnica.La base del mismo está en un grupo musical de presencia constante en el escenario. Abundan, quizá en exceso, los números musicales que canta Dieguito, que pecan, por lo demás, de parecerse bastante unos a otros. El cantaor, en cambio, está fenomenal cuando acompaña a los bailaores.

Bailaores que, ya lo hemos dicho, son individualmente de una gran clase. La técnica no tiene secretos para ellos, demostrando un virtuosismo que tiene su máxima expresión en los zapateados. Ortega pone el acento en la fuerza y complejidad de sus pasos, a veces tan extremadamente complicados que asombran. Fernández concede más atención a las transiciones llenas de delicadeza, allí donde el baile flamenco se convierte en una frágil expresión de belleza. María Vivó, en la plenitud de su arte, endurece la feminidad de su baile, lo que quizá sea un error. Los tres prolongaron excesivamente sus temas en solitario.

Fragua futura

Baile: María Vivó, Joselito Fernández y Domingo Ortega. Madrid, Centro Cultural de la Villa, 18 de febrero.

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