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Gobierno venezolano da marcha atrás y decide liquidar Viasa

El Gobierno venezolano propuso ayer la liquidación amistosa de Viasa, en la que Iberia tiene el 45%, en abierta contradicción con el acuerdo firmado el pasado 28 de enero en Madrid según el cual tanto Iberia como su socio venezolano, el grupo público Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV), que tiene el 40% de la compañía, se comprometían a inyectar fondos para evitar la quiebra. El anuncio de la liquidación amistosa lo hizo el presidente del FIV y ministro de Privatizaciones, Alberto Poletto.

Poletto el mismo que firmó el pacto anterior en Madrid, dio a conocer la nueva posición del Gobierno de Venezuela tras reunirse con el presidente del país, Rafael Caldera. Mañana se lo tiene que comunicar a la junta de Accionistas.La propuesta del Gobierno venezolano significaría el nombramiento de un síndico que realice la evaluación de los activos y pasivos de la aerolínea para determinar el reparto entre los socios. En ese proceso se garantizarían las indemonizaciones de los 2.266 trabajadores, con quienes se ha intentado negociar un plan de ajuste que ha sido más o menos aceptado por la plantilla de tierra y no por las tripulaciones. El ajuste suponía la reducción de un 15% de la plantilla y una reducción de salarios.

Las autoridades venezolanas argumentan su cambio de actitud en el descubrimiento, tras la realización de una auditoría, de un endeudamiento de Viasa superior al previsto. Según afirman, se han detectado deudas por más de 200 millones de dólares (28.600 millones de pesetas), el doble de las estipuladas en el balance preliminar de 1996 presentado por la dirección.

Las aportaciones

El primero, en escandalizarse fue el ministro de Planificación, Teodoro Petkoff, quien declaró públicamente que el Gobierno venezolano no iba a inyectar más dinero en Viasa por considerar su administración de "alcantarilla".Iberia, por su parte, desde el primer momento anunció que no inyectaría más fondos en Viasa sin un esfuerzo paralelo del FIV, que no aporta fondos desde 1994. Viasa tiene un capital de dos millones de dólares (288 millones de pesetas) y perdió el año pasado más de 30 millones de dólares.

Iberia ha invertido en ella 35.000 millones de pesetas y nunca ha visto una peseta de beneficio. La crítica situación de Viasa supuso que Iberia cancelara todos los vuelos de su filial desde el pasado 23 de enero y que provisionara en su balance 13.000 millones de pesetas.

El Gobierno venezolano propone la liquidación amistosa y no la quiebra de Viasa, porque ésta perjudicaría a los trabajadores. Sin embargo, los sindicatos rechazan la liquidación, porque también quedarían en la calle, y proponen que se aplique una moratoria a los acreedores. (el mayor Iberia, a la que se deben más de 150 millones de dólares) y llegar a un acuerdo para renegociar las deudas. Los trabajadores han hablado con la Iglesia católica, el Parlamento y otros sectores influyentes para tratar de evitar el cierre.

Por su parte, Javier Alvarez, director de Planificación de Iberia, ha asegurado que el grupo español está dispuesto, junto al FIV, a indemnizar a la plantilla, lo que podría suponer 20 millones de dólares (más de 2.800 millones de pesetas), y a perdonar deuda para evitar una declaración de quiebra.

Señaló que "esta posición generosa de Iberia, incluye la posibilidad de condonar unos 25 o 30 millones de dólares, sujeta a que el FIV reconozca que Iberia está en condiciones de ejecutar las hipotecas [sobre los aviones de Viasa] sin restricciones judiciales ni administrativas, y a que nos dejen con las. manos libres; esto significa que en una eventualidad lejana, el Gobierno nacional nos permita seguir en Venezuela".

El destino de Viasa está ahora en manos del presidente, Rafael Caldera. Mañana se despejará la encrucijada mientras se agotan los esfuerzos por salvarla.

El plan firmado en Madrid suponía que el FIV aportara entre 20 y 25 millones de dólares. Iberia convertiría en capital entre 30 y 35 millones de dólares de la deuda de Viasa con la compañía española y cobraría otra parte quedándose: con la flota de la venezolana (cuatro aviones DC-10 y cinco B-727). Iberia palsaría a compartir la gestión con las autoridades venezolanas y ambas partes se comprometían a buscar un nuevo socio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de febrero de 1997

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