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Apóstoles de mudanza

Las esculturas de la cúpula de San Isidro se desmontan para su restauración

San Basilio ha sobrevolado la madrileña plaza de Los Carros. Y con él, otras 15 esculturas de apóstoles y santos de los primeros años de la cristiandad instaladas en la cúpula de la capilla de San Isidro, en La Latina (Centro). El miércoles, una grúa comenzó a bajar estas imágenes desde sus hornacinas, a medio centenar de metros del suelo, para su restauración, ya que a todas les faltan pedazos de la cara o las extremidades.El arreglo de estas estatuas, talladas entre los siglos XVII y XVIII, está incluido en los trabajos de reparación de cubiertas del valioso conjunto arquitectónico formado por las capillas de San Isidro y del Obispo y la iglesia de San Andrés. Trece de estas imágenes de piedra caliza de Tamajón (Guadalajara) se atribuyen al escultor madrileño Juan Cantón de Salazar. El resto, a otros autores.

Javier Vellés, arquitecto que dirige estos trabajos adjudicados por la Comunidad de Madrid a la empresa Cabbsa por 231 millones de pesetas, explica que el deterioro de las esculturas se debe, sobre todo, al incendio intencionado del templo en los primeros años de la guerra civil.

Bajar estas imágenes, cuyos pesos oscilan entre una tonelada y tonelada y media, es una tarea delicada. Las esculturas llegan al suelo como momias dentro de un sarcófago. Cada una se envuelve en una manta de un plástico con burbujas utilizado para embalar piezas frágiles, que, a su vez, se rodea con cintas para recubrirse de nuevo con el plástico protector. Diez restauradores y oficiales de obra controlan la tarea.

La grúa las iza una a una, sujetándolas de manera que no se desprendan piezas, y las deposita en un cajón de madera de pino con un lecho de espuma que es descendido hasta la misma plaza de Los Carros. Allí estarán almacenadas hasta que se trasladen a unos metros, al claustro de la capilla del Obispo, donde se emprenderá su restauración. "Es una ventaja que, gracias a las gestiones del párroco de San Andrés, el obispado nos haya cedido el claustro para trabajar, porque eso nos evita tener que trasladar las esculturas a alguna nave de las afueras", explica Vellés.

"Uno de los problemas de la restauración es que hay que imaginar cómo eran las piezas que faltan en las estatuas", asegura este arquitecto, que fue el artífice de la premiada rehabilitación interior de la capilla de San Isidro.

En San Isidro, una capilla del siglo XVII integrada en la iglesia de San Andrés, de finales del XV, se retejará la gran cúpula octogonal de pizarra y se reconstruirá la zona de pináculos de su cornisa. En San Andrés habrá que revocar el desgastado de su torre e instalar, después de restaurar su chapitel de madera, la cruz, la esfera y la veleta, desprendidas desde hace años. También se renovará el tejado de la iglesia, ahora con abundantes humedades. Toda esta obra debe estar finalizada para enero de 1998.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de febrero de 1997