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Tribuna:EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

Balance de la Ley General de Sanidad, 10 años después

El autor analiza los avances logrados en los últimos años en la estructura del Sistema Nacional de Salud y la importancia que pueden tener los trabajos de la Subcomisión sobre Reforma Sanitaria del Congreso para realizar lo que todavía queda pendiente.

Acaba de cumplirse el 10 aniversario de la promulgación de la Ley General de Sanidad (LGS) y sorprende que, salvo actos aislados, promovidos por la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, no se haya celebrado este hecho de primera magnitud para la consolidación de nuestro estado de bienestar.En efecto, los principales logros de la LGS han sido:

- Consagrar un modelo de sistema nacional de salud, que representa un paso fundamental para garantizar el derecho de todos los ciudadanos al acceso equitativo a servicios sanitarios de calidad, superando el anterior modelo mutual de Seguridad Social menos evolucionado.

Sus características son:

a) Financiación pública mediante impuestos.

b) Cobertura universal de la población.

c) Aseguramiento público único; y

d) Provisión mayoritariamente pública.

- Orientar los servicios hacia la protección de la salud.

- Integrar todos los recursos sanitarios en una sola red en las comunidades autónomas con transferencias completas (servicios públicos-regionales-de salud) y una integración de redes (AISNA, beneficencia, hospitales clínicos, hospitales de diputaciones, etcétera) en el resto.

- Dividir el territorio en áreas de salud, que son las estructuras del SNS, responsabilizadas de la gestión unitaria de centros, prestaciones y programas.

- Consagrar un modelo de atención primaria con unas características reconocidas mayoritariamente por la población, los sanitarios y los políticos.

- Consagrar un nuevo modelo de atención a la salud mental.

- Fomentar las transferencias sanitarias a las comunidades autónomas.

- Reconocer los derechos y deberes de los usuarios y de los ciudadanos.

- Articular la participación ciudadana y la representación de administraciones, trabajadores y usuarios.

- Permitir introducir criterios de gestión en las instituciones.

No obstante, existen también deficiencias y capítulos de la LGS pendientes de desarrollo:

1. Respecto a la financiación adecuada.

a) Existe un porcentaje del 7% del PIB dedicado a la sanidad que, en líneas generales, es adecuado, y se ha fijado consensuadamente, pero tiene que cumplirse, para evitar el continuo endeudamiento del SNS. Por otra parte, debe de ser en un ciento por ciento financiado a expensas de los impuestos generales (hoy lo es en un 80%).

b) No hay establecidos mecanismos de financiación que tiendan a disminuir las desigualdades autonómicas, aunque son menores ahora que antes de la LGS.

2. Respecto a la orientación del SNS:

a) El plan integrado de salud sigue inédito. Por ley debería ser el resultado de la conjunción de los planes de salud de las comunidades autónomas y del Ministerio de Sanidad, que ya están hechos. Además sería conveniente que fuera consensuado por todos los grupos parlamentarios y presentado al Parlamento para su aprobación, con revisiones periódicas para ver el grado de cumplimiento de sus objetivos marcados.

b) El sistema sigue siendo muy asistencialista, medicalizado y hospitalocentrista, es decir, centrado en la enfermedad y no en la salud, aunque todo ello en menor grado que antes de la promulgación de la LGS.

c) El SNS necesita mayor integralidad (por ejemplo, entre salud pública y asistencia sanitaria, o entre la atención especializada y la atención primaria, etcétera).

d) Falta en grado importante la intersectorialidad entre las diferentes políticas sanitarias y no sanitarias.

e) Aunque desde la LGS, las desigualdades. en. salud de la población han disminuido, no ha habido un plan específico para detectarlas y combatirlas.

3. Respecto a la organización del SNS:

a) Han de finalizarse las transferencias sanitarias a 11 comunidades autónomas.

b) Ha de terminar de generalizarse el modelo de atención primaria (por ejemplo, Galicia tiene únicamente un 25% de cobertura de población, Cataluña el 50%, el territorio del Insalud no llega al 80%).

c) La reforma hospitalaria, sobre todo en grandes hospitales, ha sido muy insuficiente.

d) Existe una desconexión, grande entre el sistema sanitario. y el sistema de asistencia social, con una carencia muy importante de camas de media y larga estancia.e) La participación, tanto de la población como de los sanitarios, ha sido muy escasa en la realidad, aunque no tanto en el plano normativo.

f) No se ha adecuado suficientemente la organización y el funcionamiento del SNS a principios de eficacia, celeridad, economía y flexibilidad.

g) Ha sido insuficiente el desarrollo de la salud laboral.

h) Hay que potenciar el Consejo Interterritorial de Salud, un sistema de información integrado del SNS, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y la Comisión Nacional de Especialidades, y crear una agencia nacional de evaluación y auditorías, una agencia de acreditación de centros y servicios.

4. Respecto a la eficiencia:

a) Existen, como en cualquiera de los sistemas de salud de los países avanzados, graves ineficiencias, de manera que en general no es necesario crecer en participación en el PIB, sino utilizar mejor los recursos de los que se dispone.

b) Existe un desmesurado gasto farmacéutico, proporcionalmente el más alto de Europa.

c) Ha de mejorarse la orientación de los servicios a las necesidades reales de la población, a sus características de salud, sociodemográficas y culturales. Por ello, es necesario buscar nuevas fórmulas de gestión descentralizadoras, que mejoren la atención al usuario, aseguren la participación ciudadana y de los profesionales sanitarios y den mayor rentabilidad de los recursos.Así algunos propugnamos la creación de entidades públicas de gestión con personalidad jurídica propia, para llevar la gestión integrada de Áreas de Salud o una Nueva y única Entidad Pública que lleve todas las estructuras que se vayan poniendo en marcha e integre voluntariamente las estructuras antiguas.

El Gobierno dictaría las disposiciones generales para su aplicación y desarrollo, pero indudablemente habría que llegar a un amplio consenso político acerca de fórmulas jurídicas, régimen básico para garantizar el derecho de los ciudadanos a las prestaciones de asistencia sanitaria en condiciones de igualdad y equidad y asegurar la prestación adecuada de los servicios, régimen financiero -siempre titularidad pública de recursos-, régimen de personal, órganos de dirección y administración, régimen de asunción y cobertura de responsabilidades, para lo cual la ponencia en el Congreso de los Diputados que crea una Subcomisión sobre Reforma Sanitaria puede ser una buena ocasión, tal vez la única que vaya a haber en bastante tiempo.

Francisco Ortega Suárez es médico

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de febrero de 1997

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