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Crítica:TEATRO
Crítica

Buen vodevil

Caníbales es un vodevil moderno: los equívocos no se producen por mal trasiego de puertas, sino dentro de cada personaje y en sus relaciones con otros. Tiene ritmo de relojería, la exactitud de construcción que tanto gusta a los aficionados: no es poco mérito.Parece que el autor, Nicky Silver, le ha querido también dotar de doctrina sencilla y antigua: todos somos caníbales, cada uno devora al otro -sobre todo en el amor- y hasta a sí mismo. Tan antigua idea como la de que el hombre es el lobo del hombre, o lo que los darwinistas llamaron "la lucha de todos contra todos" de donde viene el liberalismo exagerado (España, hoy); y que los anarquistas trataron de corregir con "la ayuda mutua" (fueron exterminados).

Caníbales

De Nicky Silver. Intérpretes: María Pujalte, Celia Ballester, Santiago Lajusticia, Alonso Caparrós, Fernando Albizu. Dirección: José Luis Saiz. Madrid: Infanta Isabel.

Tampoco hay que ir mucho mas allá, ni importa: y si se queda uno con la historieta y sus personajes tiene ocasión de pasarlo bien. Hay un primer acto que es casi un monólogo; un segundo (sin interrupción) que es el diálogo de un homosexual abandonado y un antiguo pretendiente; el tercero no lo cuento, porque rompo la sorpresa.

Los actores lo hacen muy bien: todos. Cada uno tiene su momento de gloria y lo desarrolla con habilidad y capacidad. En los aplausos, los mayores fueron a María Pujalte y a Fernando Albizu; pero no faltaron, ni escasearon, para los demás. Yo los añado para el adaptador del texto, el director, el escenógrafo y el ayudante de vestuario.

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