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Un soldado israelí hiere a seis palestinos en un mercado de Hebrón para impedir la retirada

Lo que se temía en el Ministerio de Defensa israelí y en el Ejército ha sucedido: un extremista israelí, que vive en la colonia judía Maale Adumim, en la Cisjordania ocupada, a escasos 10 minutos en coche de Jerusalén, disparó a bocajarro contra los civiles que se encontraban en un mercado al aire libre de Hebrón e hirió a seis palestinos, uno de ellos de gravedad. Su objetivo, según declaró él mismo en el interrogatorio posterior a su detención, era impedir la firma del acuerdo sobre la retirada israelí de Hebrón. La rápida intervención de otros soldados impidió una matanza de consecuencias inimaginables.

Pero el objetivo no se cumplió. A pesar de la fragilidad del acuerdo y de la desconfianza mutua que caracteriza las relaciones entre el Gobierno israelí y la autoridad palestina, la reacción de ambas partes fue inmediata: romper sería hacerle el juego a los ultras de los dos lados que se oponen al proceso de paz. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, telefoneó al presidente palestino, Yasir Arafat, para condenar "el odioso atentado" y destacar que el Gobierno israelí estaba decidido a continuar las negociaciones con la autoridad palestina sobre Hebrón y los demás problemas pendientes. Al cabo de una interrupción de varias horas, la negociación volvió a ponerse en marcha en la tarde de ayer. Arafat y Netanyahu se reunirán hoy a más tardar, según el mediador norteamericano Dennis Ross.El ministro israelí de Defensa, Isaac Mordejai, mantuvo una larga entrevista con Abu Mazen, el primer adjunto de Arafat, y con Yaser Abed Rabo, ministro de la Autoridad Nacional Palestina. Las dos partes decidieron que las discusiones entre los negociadores palestinos e israelíes, encargados de concluir el acuerdo sobre Hebrón, volverían a reunirse anoche.

Ni el espionaje del Ejército ni el shin bet (servicio secreto) habían previsto que el fuego sería abierto por un soldado de uniforme, con su fusil ametrallador M-16 en la mano y debidamente reglamentado, y llegado especialmente a Hebrón la víspera para. cumplir su "misión patriótica". Se esperaba bien un atentado perpetrado por extremistas palestinos opuestos al proceso de paz, bien una provocación de un ultranacionalista del mismo Hebrón, deseoso de impedir la firma del acuerdo. Un soldado en uniforme y armado que se pasea por Hebrón no despierta la más mínima sospecha, a pesar del precedente de Baruk Golstein, en 1994.

Aunque se defienden a capa y espada, los medios religioso-nacionalistas se encuentran en apuros. Una vez más, como antes Baruk Golstein, que masacró a 29 palestinos mientras rezaban, y como Yigal Amir, que asesinó al primer ministro Isaac Rabin, Noam Friedman, el autor del atentado del primer día de 1997, llevaba la kipá. En resumen, se trata de un terrorista religioso judío. Al igual que Amir, Noam Friedman estudió en una yeshiva (escuela rabínica) y procede de una familia profundamente religiosa.

Incitación de los rabinos

El diputado de izquierda Yosi Sarid destacó que el crimen de Noam Friedman no puede ser juzgado como un acto aislado de un solo hombre, sino que debe analizarse en el contexto sociopolítico religioso. "¿Cómo separar este crimen de las incitaciones de ciertos rabinos que instan a los soldados de Israel a desobedecer las órdenes, si esas órdenes les conducen a evacuar Hebrón?, se pregunta Sarid. El diputado añade: "Para los espíritus influenciables, ese mandato rabínico puede conducir a la conclusión de que hace falta impedir a toda costa esa evacuación impía".

Noam Friedman era mucho más influenciable desde el momento en que padecía un ligero desequilibrio mental, según un informe. Por tanto, la responsabilidad de quienes invocan el halaja (código religioso judío) o, lo que es lo mismo, a la autoridad suprema del Todopoderoso para impedir la retirada de Hebrón parece incuestionable.

Interrogado sobre este punto el ministro de Educación, Zevulun Hammer, líder del Mafdal (Partido Nacional Religioso), se mostró evidentemente incómodo. Se desmarcó de los rabinos que exhortan a los soldados a desobedecer las órdenes, pero se negó a condenarles.

La madre de Noam Fiedman hizo una fuerte declaración a la radio israelí. Aseguró "lamentar profundamente el acto de su hijo, rezar por el pronto restablecimiento de los palestinos heridos y participar del dolor de las familias de las víctimas del atentado. "En nuestra familia hemos enseñado siempre, y continuaremos enseñando, que la vida de todo ser humano es sagrada, sea cual sea su religión o su nacionalidad", declaró la madre. Y añadió con un ligero temblor de voz: "No comprendo lo que le ha pasado a mi hijo". Pero no mencionó para nada el supuesto desequilibrio mental.

[El presidente de EE UU, Bill Clinton, expresó ayer telefónicamente sus condolencias por lo sucedido a Arafat, y lo calificó de una "cobardía", informa

]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de enero de 1997

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