El tenorio cautivo y la fusilera

El rehén más guapo de todos los capturados por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) en el asalto a la Embajada japonesa de la capital peruana sostuvo amigables charlas con una guerrillera adicta a las telenovelas, y un testigo creyó observar turbadores roces de cadera entre el cautivo y la fusilera. "Un poco más y se acaban cogiendo de la manita", recuerda el empresario español Manuel Torrado, liberado en el penúltimo lote. "Era un ingeniero peruano de unos 24 años, el más joven y guapo de todos. Veían juntos la televisión, muy juntos. Creo que llegaban a tocarse", recuerda el empresario.
Conminado a cantar por el embajador nipón cuando el desánimo diezmaba las filas de los prisioneros, Manuel Torrado se arrancó con el Uno de enero, dos de febrero... y fue coreado a voz en grito por otros treinta. Según el relato del empresario extremeño, un médico psiquiatra entonó una mordaz coplilla criolla sobre los peligros de la sucesión monárquica: "Si la reina de España muriera y Carlos V quisiera reinar, correría la sangre española como corren las olas del mar".


























































