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Acosar será un delito en el Reino Unido castigado con penas entre seis meses y cinco anos de cárcel

Los acosadores, individuos obsesivos que persiguen y atormentan a su víctima en la impunidad legal de un delito que la justicia no había tipificado hasta ahora, tienen los días contados en el Reino Unido. El Gobierno británico ha enviado al Parlamento una Ley de Protección contra el Acoso que especifica la ilegalidad de "perseguir una determinada conducta que resulte en el acoso de una persona". La policía británica calcula que todos los años se producen en el Reino Unido unos 3.000 casos de acoso a personas, la mayoría a mujeres.El proyecto de ley del Gobierno fue incluido a última hora por el Ejecutivo en el paquete de leyes que pretende introducir en el presente curso político. Pero llega varios meses después de la propuesta presentada al Parlamento por la diputada laborista Janet Anderson.

El borrador de la ley, que puede ser aplicable tanto a los vecinos ruidosos o racistas como a los acosadores obsesivos, es lo bastante minucioso como para considerar que el simple gesto de enviar flores o cartas indeseadas a una persona puede ser considerado un delito. Molestar más de una vez a la misma persona puede acarrearle al elemento provocador una temporada de hasta seis meses en la cárcel o una el pago de una multa de un millón de pesetas.

Recurso civil

En casos en los que el daño moral a la persona afectada por el acoso de un individuo sea mayor, la pena puede ser de cinco años de cárcel. Cuando la evidencia de delito sea todavía más difusa y difícil de probar, la supuesta víctima de acoso tendrá la posibilidad de recurrir a un tribunal civil e interponer una querella contra su perseguidor.La nueva ley, que cuenta con todos los avales para recibir apoyo mayoritario en el Parlamento, evitará, según explicó el ministro del Interior, Michael Howard, "la clase de acoso que convierte en un drama la vida de mucha gente que se encuentra impotente para detener estas conductas". No obstante, algunos sectores de la sociedad británica consideran que la nueva legislación alienta los instintos inquisitoriales del ciudadano de a pie y contribuye a enrarecer el clima de convivencia social.

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