Gingrich admite haber mentido al Comité de Ética del Congreso

Newt Gingrich mintió, pero asegura que fue sin querer. El presidente de la Cámara de Representantes admitió ayer que no dijo la verdad al Comité de Ética y que proporcionó información falsa -"sin intención de engañar", aseguró- en la investigación sobre la financiación de un curso universitario televisado con fondos procedentes del Partido Republicano, violando de esta forma las normas éticas de la Cámara. "Con gran tristeza, he enviado [al Comité] una respuesta en la que admito esta violación de las normas", escribe Gingrich en la nota dada a conocer ayer.Los demócratas no desaprovechan esta oportunidad de oro para arremeter contra Gingrich y tratan de complicar al máximo la carrera política del presidente de la Cámara, que se somete a la reelección el próximo 7 de enero. David Bonior, líder de la minoría demócrata, reclamó ayer al Partido Republicano la congelación de la candidatura de Gingrich hasta que el Comité de Etica no haya resuelto el problema. El Comité debe ahora determinar si aplica una sanción y, en ese caso, qué tipo de sanción, desde una reprimenda hasta la expulsión de la Cámara, posibilidad esta última que se descarta por completo.

En su explicación, Newt Gingrich admite que "en m' nombre y con mi firma, se ha entregado al Comité información inexacta, incompleta y poco fiable, pero no era mi intención engañar". El hombre que dirigió la revolución conservadora con la que el Partido Republicano ganó las dos Cámaras en 1994 y las mantuvo en 1996 lamenta "provocar una controversia que puede debilitar la confianza popular" en la clase política. "Acepto la responsabilidad de lo ocurrido y lo lamento profundamente", dijo.

Cerrar filas

Atendiendo intereses superiores del Partido, que no quiere arriesgar la oportunidad de que Gingrich sea reelegido presidente de la Cámara de Representantes, algo que no ocurre desde 1929, la dirección parlamentaria republicana cerró ayer filas tras su líder: "Habría que tener en cuenta, porque es algo evidente, que no quiso ni intentó engañar al Comité. Estamos deseando trabajar con él como presidente después de su reelección del 7 de enero".La mayoría republicana debería garantizar esta reelección, pero los demócratas van a echar el resto para tratar de enturbiar al máximo el proceso. Su esfuerzo tiene tres objetivos: dañar la imagen política de Newt Gingrich, una de las alternativas presidenciales del Partido Republicano; tratar de distraer la atención de la opinión pública de un escándalo mucho más serio, como el de las irregularidades en la financiación de la campaña electoral de Clinton, y por último, aplicar la máxima de "el que a hierro mata, a hierro muere", porque el actual presidente de la Cámara jugó un papel fundamental en la persecución y eliminación política, por razones de violación de normas éticas, de James Wright, el presidente de la Cámara demócrata entre 1987 y 1989.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de diciembre de 1996.

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