Los cuatro atracadores de Córdoba planearon el asalto durante un mes

La banda internacional que el pasado miércoles asesinó a dos mujeres policías en Córdoba llegó a esa ciudad un mes antes para preparar minuciosamente sobre el terreno el atraco a la oficina principal del Banco Santander, según han determinado las investigaciones. En España se les relaciona con otros seis asaltos en Albacete, Zamora y Salamanca. Tras dar sus golpes, huían siempre en coches Fiat Uno, un modelo en cuyo robo estaban especializados y para el cual usaban un método similar al de los comandos de ETA.

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La policía italiana ha informado que el grupo encabezado por Claudio Lavazza está implicado en vanos secuestros. En España se le relaciona con dos atracos en Albacete, otro en Zamora y dos consumados y uno frustrado en Salamanca. En total, se apoderaron de un botín de 67 millones. Además, uno de los integrantes del clan está reclamado por un homicidio y otros están condenados a 26 años de reclusión en Francia,, donde fueron juzgados en rebeldía.La policía ha precisado que el grupo de tres italianos y un argentino se adueñó en Córdoba de 30 millones procedentes de la caja fuerte y del cajero automático, así como de otros 41 millones en efectivo robados del interior de 17 cofres alquilados por particulares, además de varios kilos de joyas y monedas de plata y nueve kilos de oro de 24 kilates.

Claudio Lavazza, Giovanni Barcia, Michele Pontolillo y Giorgio Eduardo Rodríguez tenían planeado el golpe minuto a minuto. Conocían a qué hora se abría la caja de apertura retardada del banco y hasta qué hora podían permanecer en su interior. Desde que irrumpieron en la oficina y redujeron a los 34 empleados, uno de los delincuentes iba cantando a sus cómplices el tiempo del que disponían: "Vamos, vamos, nos quedan 18 minutos"; "deprisa, deprisa,, sólo faltan diez minutos". En . esta carrera contrarreloj, el límite eran las 8.30.

Lavazza, de 46 años, que se ha reconocido autor del ametrallamiento de las policías locales María de los Ángeles García y María Soledad Muñoz, fue detenido, horas después del sangriento atraco, en el bar Siete Puertas, de Bujalance. Se hallaba exhausto tras haber recorrido los 45 kilómetros existentes entre Córdoba y esa localidad por caminos embarrados y al volante de un vehículo todoterreno registrado a nombre de Rodríguez.

"Había perdido más de un litro de sangre a causa del balazo sufrido en un brazo durante el tiroteo mantenido con policías nacionales minutos después del golpe en el banco", dice Angel Ortega, comisario jefe de Córdoba.

Dos armas y nueve cargadores

En el momento de ser arrestado, cuando comía un bollo en el bar, Lavazza, que se había cambiado de ropa en un piso de Córdoba, seguía llevando un chaleco antibalas de y portaba una pistola P-210, del calibre 9 milímetros parabellum; siete cargadores repletos de munición, y un revólver Smith & Wesson. Si no la emprendió a tiros con los dos guardias civiles y los" dos agentes municipales que fueron a su encuentro fue por estar tan débil que apenas podía tenerse en pie.La banda tenía todo calculado, excepto que la grúa municipal fuese a dejarles sin el Fiat Uno robado en Sevilla y que habían dejado aparcado cerca del Banco Santander preparado para escapar. "Confiaban mucho en su plan y no se les pasó por la cabeza que pudiera ocurrirles eso", dice un policía.

El grupo estaba especializado en el robo de los Fiat Uno, para lo que extraían el bombín de la llave de contacto con una especie de sacacorchos similar al que utilizan los comandos de ETA. Después lo sustituían por, otro y fabricaban una nueva matrícula mediante una plancha de aluminio, unas tiras de caucho para hacer la numeración y pintura fluorescente.

El juez Angel Salas ordenó ayer el ingreso en prisión de Lavazza y de Pontolillo, el único de los atracadores que resultó ileso. Los otros dos, Barcia y Rodríguez, fueron interrogados en el hospital, donde siguen.

Claudio Lavazza, que se ha confesado autor de la muerte de las dos mujeres policías, era el cerebro de la banda y el encargado de reclutar a gente para sus atracos, informa José Luis Rodríguez. Ésta era la primera. ocasión en que los cuatro detenidos en Córdoba operaban juntos. Lavazza y Barcia ya lo habían hecho otras veces, tanto en España como en Francia e Italia. Barcia es el responsable de la desaparición de un secuestrado en Italia, según Interpol.

Para el atraco de Córdoba, Lavazza, que tiene residencia habitual en Milán, contactó con Barcia, originario de Palermo. Éste, A su vez, con Pontolillo, al que telefoneó a Turín para proponerle el golpe. Pontolillo aceptó y voló hasta Barcelona, donde lo recogió Barcia. Ambos se trasladaron a Alicante, donde contactaron con Rodríguez.El jefe de la banda ha confesado que mató tiempo atrás a un funcionario de prisiones en Italia. Su grupo actuaba siempre disfrazado con pelucas, bigotes y narices postizas, por lo que la policía le bautizó como la banda de la nariz. Interior, que estaba tras sus pasos desde hace meses, pensaba que entre sus miembros había un ex agente. "Afortunadamente, la sospecha no se ha confirmado", según dijo ayer un alto mando policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de diciembre de 1996.

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