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La devolución rusa

'Niños de la guerra' española acogen a 40 chavales que buscan olvidar Chernóbil

La historia se mira en el espejo. Hace 60 años eran los niños, los niños de la guerra que salieron de Bilbao o Valencia para refugiarse en Rusia y escapar del enfrentamiento. Hoy son ellos quienes, en la residencia El Retorno, de Alalpardo (1.600 habitantes, han recibido a 40 niños ucranios que huyen de otro horror: el desastre de la central nuclear de Chernóbil.Una veintena de ancianos que fueron a Rusia siendo niños y luego regresaron a España viven en esta residencia. La mayoría son matrimonios mixtos de ruso y española, o viceversa, y han decidido acoger en sus visitas a España a la compañía infantil ucrania Los Jóvenes Cosacos del Dniéper. Pero los niños que forman este grupo de canto y danza no son sólo una formación coral. Conviven con las secuelas del accidente que destruyó en 1986 la central nuclear de Chernóbil. Éstas aún amenazan hoy la vida de tres millones de niños ucranios.

"Nos gusta considerarlo como una pequeña devolución de todo el bien, que recibimos en Rusia. Allí, unos abuelos como somos ahora nosotros nos salvaron la vida y ahora nosotros acogemos a otros niños", afirma Víctor Mirón, director de la residencia.

Los niños de la guerra han tirado la casa por la ventana y se han volcado enseñándoles Madrid: "Han ido a todas partes. Al Parque de Atracciones, a Rascafría y hasta al Palacio Real", asegura Aurora Rodríguez, de 72 años.

Los chavales no tienen problemas para divertirse. Casi ninguno quiere marcharse: "En casa vivimos con mucha tensión, porque la muerte nos sale de la tierra", afirma Eugeni Dosenko, director de la compañía. "Todo lo que crece está contaminado. Aquí pueden relajarse y comer de todo", añade. Los abuelos españoles de los pequeños cosacos les han acompañado también a las revisiones médicas. No todos están enfermos, pero viven en un ambiente tan radiactivo que exige vigilancia constante.

Algunos se resfriaron, pero la mayoría está encantada del clima español. "El calor y la gente, que nos recibió muy bien", dijo Marina, de 12 años, cuando se le preguntaba qué era lo que prefería de España. Ella es ya una veterana. También vino el pasado año y chapurrea español. Nastia, de 10 años, se sorprendió de encontrarse un grupo de ancianos que sabía hablar perfectamente ruso en España. "No les hacemos rabiar", aseguró.

Los pequeños cosacos se marchan hoy de El Retorno y convivirán hasta Navidad con familias de Rascafría, Buitrago de Lozoya y Lozoyuela, pero la residencia seguirá allí para, acoger el próximo año a otros niños de esta peculiar devolución rusa.

Los Jóvenes Cosacos del Dniéper. Viernes, a las 18.30, colegio de los Salesianos de Atocha. Ronda de Atocha, 27. Cuenta de ayuda: Niños de Chernóbil. Confederación Española de. Cajas de Ahorro, 200000022191004949.02.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de diciembre de 1996