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Un fenómeno poco español

En España, sólo el 9,4% de las familias son monoparentales. En este porcentaje se incluyen, fundamentalmente, viudas y separadas o solteras pon hijos.El dato no sólo contrasta con el de Estados Unidos -ese 12,2% se refiere sólo a madres sin marido-, sino con el del resto de Europa y del mundo en general. Según datos de la ONU, entre una cuarta y una tercera parte de las familias del globo tiene como jefe a un progenitor soltero, que en el 90% de los casos suele ser la madre. Es una realidad propia de los países muy pobres, de áreas determinadas como el Caribe -hasta la mitad de las familias las sostiene en soledad una mujer-, y también de los países más desarrollados. Y en ese grupo se incluye Estados Unidos y, sobre todo, los países nórdicos de Europa, donde se sospecha que la mujer se ha decidido a tener más hijos que hace veinte años gracias a los incentivos estatales y porque, además, ha sustuido la figura del padre tradicional por el apoyo, más fiel y seguro, del Estado de bienestar. En Dinamarca, por ejemplo, casi el 37% de los hogares tiene como único cabeza de familia a una mujer. En Estados Unidos, ese porcentaje es, según la ONU, del 33,4%.

¿Ocurrirá también en España? En España no se han desmenuzado tanto las cifras como en otros lugares. No se sabe, por ejemplo, cuántos niños nacen anualmente de madres solteras hoy en día, pero gracias a las curvas estadísticas se puede adivinar que nuestra tendencia es similar. Un estudio realizado sobre la Comunidad de Madrid -seis millones de habitantes; 138.819 hogares monoparentales según el censo. de 1991 demuestra que la tasa de crecimiento relativo de este tipo de familias alcanza un 41,8% respecto a 1981. Es un fenómeno en aumento, aunque los sociólogos lo siguen considerando poco significativo.Si el modelo es el nórdico, aún estamos a gran distancia, dado que España se distingue por la ausencia de incentivos a la natalidad, la más baja del mundo, por cierto, a unos niveles -1,2 hijos por mujer- que no garantizan el relevo generacional.

De momento, las madres solteras españolas, lejos todavía del modelo escandinavo, conforman una bolsa marginal de pobreza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de diciembre de 1996