Mal comienzo
Es sabido que para el acercamiento es mal comienzo la condena; si España pretende recuperar esos lazos de historia y cercanía con Cuba no deberíamos empezar diciendo lo que nos separa. Jamás el radicalismo se venció con más radicalismo, aunque sea en nombre de la democracia.Cuba es un país soberano con un régimen político no coincidente con los llamados democráticos; si nuestro interés por Cuba tiene esa doble vertiente comercial y democratizadora, no deberíamos condicionar lo económico a lo político: debemos empezar aumentando nuestras inversiones y colaboración.
Es claro que el Gobierno cubano pondrá condiciones para la libre práctica del ejercicio de dichas empresas, pero también es claro que esas empresas contribuirán al desarrollo del país. Llegado a ese punto, se podrá empezar a hacer lecturas políticas.
El pueblo cubano se irá impregnando de derechos individuales, además de los comunes, provocando poco a poco que las decisiones del Gobierno cada vez sean más el fruto de la voluntad del pueblo.-


























































