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ELECCIONES EE UU 1996

Un negociador de crisis antes que estratega

Después de haber volado más de un millón de kilómetros en cuatro años, Warren Christopher, un veterano abogado de 71 años, ha esperado a la confirmación de la victoria para materializar lo que ya se sabía desde hace meses en Washington: que no seguirá como secretario de Estado en el segundo mandato del presidente Clinton. El propio martes, antes de conocer el resultado de las urnas, Christopher estuvo dos horas reunido con Clinton en Little Rock para organizar los detalles de su relevo.Además de aportar experiencia política y madurez a un Gabinete joven y a un presidente en ocasiones impulsivo, Warren Christopher ha tenido luces y sombras en su trayectoria. Los dos primeros años fueron agitados y contradictorios, con incoherencias en Bosnia, ausencia de liderazgo ante Europa y China o reveses como el de Somalia, y Christopher pidió el relevo a finales de 1994. Clinton no lo aceptó, pero asumió que tenía que dedicar más tiempo a la política exterior. Las cosas mejoraron a partir de 1995, con los acuerdos de Dayton para pacificar Bosnia, el pacto nuclear con Corea del Norte, la firma de acuerdos de desarme y los avances del plan de paz en Oriente Próximo.

Oriente Próximo es probablemente la gran frustración de Warren Christopher: después de haberle prestado una atención que muchos han considerado desmesurada -el secretario de Estado ha ido 27 veces a Damasco y una sola a Pekín- la situación permanece estancada. China tampoco figura en la columna de los logros de Christopher. Quizá por eso viajará a Pekín después de sus dos próximas misiones, la cumbre económica de Oriente Próximo en El Cairo y una reunión sobre Bosnia en París.

Consejos útiles

Con la complicación que supone estar al frente de la política exterior de EE UU sin que haya una definición clara de esa política, Warren Christopher ha sido más un negociador de crisis que un estratega con visión internacional. A falta de aportar liderazgo en las movedizas arenas de la política mundial, Christopher ha proporcionado a Clinton consejos útiles y una guía prudente y eficaz, -como hace un abogado con su cliente, para apagar fuegos en los incendios que surgían.

En su despedida, los medios de comunicación más influyentes dedicaron ayer valoraciones ambivalentes a labor. The Washington Post reconoce la eficacia de su política sobre Rusia y la contención de las armas nucleares pero le reprocha lentitud en la apreciación del liderazgo de EE UU en la escena internacional y escasa personalidad en los tratos con el Congreso y en sus explicaciones a la opinión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de noviembre de 1996