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El 100% de la poblacion tiene hemorroides, pero sólo la mitad las sufre

La mitad de la población mayor de 30 años sufre hemorroides en algún momento de su vida, y la otra mitad las tiene desde el momento del nacimiento, posiblemente sin saberlo. Las hemorroides son estructuras vasculares encargadas del riego sanguíneo en las paredes del canal anal, y lo que popularmente se conoce como hemorroides, o almorranas, son dilataciones de esas estructuras provocadas por una congestión sanguineal un problema que, erróneamente, suele compararse a las venas varicosas.El principal síntoma de la enfermedad hemorroidal es la pérdida de sangre, acompañada a menudo de picor, escozor, irritación o dolor intenso. Su diagnóstico correcto debe basarse en la historia clínica del paciente y en una exploración que incluya examen visual, tacto rectal, anoscopia y rectoscopia; sin embargo, por ser una dolencia común, muchas veces se diagnostica superficialmente, lo que preocupa cada vez más a los especialistas en cirugía del aparato digestivo.Descartar otras patologias

José Manuel Devesa, del hospital Ramón y Cajal, de Madrid, se lamenta de que "desgraciadamente muchos pacientes con cáncer de recto acuden a la consulta diciendo que llevan mucho tiempo sangrando, pero no le daban importancia por creer que se trataba de hemorroides". Fernando López Ríos, del hospital también madrileño de La Paz, concluye al respecto que "nunca se debe diagnosticar a un paciente hemorroides sin haber excluido previamente que tiene un cáncer de recto".

La razón por la cual las hemorroides llegan a constituir un problema en muchas personas todavía se desconoce, pero todo aquello que aumenta la presión dentro del abdomen o dificulta la circulación en esa zona es un factor desencadenante. Entre otras circunstancias, el estreñimiento, esfuerzos defecatorios, embarazo, vida sedentaria, trastornos de la vida genital de la mujer, falta de higiene, tos crónica, diarreas o, como apunta López Ríos, "la estancia prolongada en el cuarto de baño haciendo del retrete un lugar de lectura".

Coinciden los especialistas en que la mejor manera de prevenir la aparición de hemorroides es practicar una dieta rica en fibra y agua, evitando el abuso de picantes, especias, grasas, sal y alcohol; pasear y hacer ejercicio, procurando levantarse del sitio cada hora si se trabaja sentado. También es importante regular la función intestinal, para lo cual Juan Luis Rodríguez Álvarez, de Puerta de Hierro, recomienda "defecar diariamente, a la misma hora y en el mismo sitio, en donde uno se sienta a gusto".

Según su ubicación en el canal anal, las hemorroides se denominan externas o internas, y sus principales síntomas son molestias, en el primera caso, y hemorragia, en el segundo. Dependiendo de su tamaño se clasifican por grados: uno (no sobresalen), dos (desaparecen espontáneamente), tres (se rein-troducen manualmente) y cuatro (más grandes y permanentes).

Las de grado uno se curan actualmente en un 60% con tratamiento médico, corrigiendo hábitos inadecuados y, en casos concretos, ayudándose con laxantes y pomadas. A partir del grado dos, o cuando la solución farmacológica no basta, se hace necesaria la intervención quirúrgica.

Según Devesa, "cuando (las hemorroides) sangran o cuando el paciente tiene molestias suficientes conviene tratarlas cuanto antes, pero si no dan síntomas no hay por qué tratarlas", advierte. López Ríos las relaciona con la continencia y para conservar esa función defiende que "sólo deben ser operadas aquellas que no permitan otro tratamiento".Tratamiento quirúrgico

Uno de los métodos quirúrgicos más difundidos en la actualidad es el de la ligadura elástica. Esta técnica consiste en aplicar unas gomas en la base de la hemorroide, estrangulándola hasta que cae sola, al cabo de unos días. Es una intervención sencilla que norequiere ingreso hospitalario ni anestesia, por lo que Devesa asegura que "es el primer tratamiento que se ofrece a un paciente con hemorroides, internas o externas, de grado dos".

Cuando las hemorroides son más grandes se requiere la extirpación quirúrgica o hemorroidectomía, que se practica con anestesia local o epidural y provoca distintos grados de molestias en el posoperatorio. La recuperación es distinta en cada paciente.

Los médicos admiten que, con frecuencia ocurre que a un paciente se le extirpan sus hemorroides, pero desarrolla otras al cabo de un tiempo. Devesa afirma al respecto que "la mayor parte de la gente consulta cuando ya tiene hemorroides que prácticamente ocupan toda la circunferencia del ano, y si se tratan adecuadamente no queda sitio para que se desarrollen otras en el futuro".

Existen otros tratamiento menos extendidos entre la población. Entre ellos la crioterapia, las inyecciones esclerosantes o la coagulación por infrarrojos en la zona hemorroidal.

Controversia sobre la amportación del láser

Los beneficios de la cirugía con láser, contrastados con los obtenidos en otras especialidades, no parecen estar, por el momento, tan definidos en proctología. El láser de neomidio (Nd: YAG) se utiliza desde hace años en las hemorroidectomías, presumiblemente reduciendo el dolor posoperatorio; pero algunos especialistas cuestionan su aportación y denuncian su publicidad engañosa. Aseguran que esta técnica aprovecha con fines comerciales la magia que supone para el público la palabra láser.Fernando López Ríos considera que la propaganda del láser lleva a la gente a confiarse y demandarlo con ideas equivocadas: "La cirugía (coloproctológica) con láser no es una técnica mejor, al contrario, cuando se produce una complicación es mucho más grave".

De semejante parecer es José Luis Rodríguez Alvarez, quien comenta: "Dicen que provoca menos edema, que sangra menos y que es menos , doloroso el posoperatorio, pero quién lo dice, lo dicen quienes tienen el láser. Y me da la impresión de que no hay un mismo equipo que haga cirugía clásica y cirugía con láser".

Un estudio comparativo de este tipo se hizo en el hospital Ruber Internacional -con laparticipación de José Manuel Devesa, sin que se confirmara "la pretendida superioridad de láser en cirugía hemorroidal", ni se encontrara "justificación para continuar con un procedimiento considerablemente más caro".

La opinión de Devesa es que "hay mucho confusionismo, la gente demanda el uso del láser creyendo que es algo nuevo y distinto, y eso es absolutamente falso. Se pueden extirpar las hemorroides con láser, con tijera o con bisturí, no hay ventaja de ningún instrumento sobre los otros, en ninguna patología anal".

La postura de. los colectivos médicos especializados respecto a la utilización del lá-ser parece ir en la misma línea. La Asociación Española de Coloproctología fue tajante. En su momento llegó a publicar que "el láser no ha modificado de ninguna forma los conceptos anatómicos y físiopatológicos, ni la técnica quirúrgica, ni en el tratamiento de las hemorroides ni en el de ninguna otra enfermedad anorrectal".

La Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto (ASCRS) sostiene en este tema que "las hemorroidectomías con láser no ofrecen ninguna ventaja sobre las técnicas de cirugía convencionales, y al contrario de lo que la gente cree, no son menos dolorosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de noviembre de 1996

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