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Crítica:POP

Contención y emoción

Ben Watt y Tracy Thorn lo han cambiado todo y no han cambiado nada; desde Edén, su primer trabajo como Everything But The Girl, hasta su última entrega Walking wounded, el dúo se ha ido transformando sin dejar que las líneas de la voz de Tracy y la sustancia de Ben pierdan sus señas de identidad. Ahora, y tras bordear, entrar y salir tranquilamente por las lindes del pop, los británicos vuelven con su buen gusto, inmerso en el sonido drum and bass, música de ambiente y baile.EBTG siempre ha sido un grupo respetado aunque no una banda de masas. Pero desde que editaran Amplified hart en el 94, tras una crisis con su anterior compañía de discos, y más tarde se lanzó el remake del tema Missing llegaron a pasar por los primeros puestos en las listas de venta de Europa y Estados Unidos.

Everything But The Girl

Ben Watt (-teclados, guitarra y voz), Tracy Thorn (guitarra y voz), Steve Lewison (bajo) y Martin Dirchad (batería). Sala La Riviera, Madrid, 11 de octubre. Entradas: 2.500.

Tras más de 14 años de carrera y varias y siempre diferentes visitas a nuestros escenarios, los británicos ofrecieron un concierto sobrio y valiente, en el que la dureza de la puesta en escena de los temas hacía que la música corriera los temidos riesgos del directo. Tan solo una batería eléctrica, un bajo, el tímido e imprescindible teclado de Ben y detalles concretos a la guitarra sustentaron una actuación menos bailona de lo que suponía su último trabajo, Walking wounded, pero fiel a su concepción. La frialdad pasó de refilón por el escenario sin hacer verdadera mella en el ánimo del público. Tracy cantó lejana y contenida, pero con una deslizante y sinuosa presencia, habló con el público susurrando y las palabras de las canciones terminaban como notas con nombre propio. EBTG ha creado una perfecta obra que sabe manipular la contención para llegar a la emoción y además suenan felizmente actuales.

El buen ambiente que se respiró durante el concierto fue envuelto con delicadeza por la mayoría de los temas de su último trabajo y aunque no faltaron revisiones a su pasado materializadas en Carusso, al que dejaron sonar tan acústico como cuando nació, la noche se deslizó por la contemporaneídad de la electrónica, un nuevo mundo surgiendo y alegrándonos la vida que ellos han sabido visionar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de octubre de 1996