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Los 'violadores del portal' se confiesan culpables de 53 agresiones sexuales y piden perdón a las víctimas

El mayor proceso por violación de la historia judicial madrileña tuvo un desenlace rápido. a vista oral, celebrada a puerta cerrada en Audiencia Provincial, se acabó en menos de una hora debido a que la pareja acusada de 53 violaciones se arrepintió de los delitos cometidos entre 1990 y 1993. Pablo Manuel García Ribado, mecánico de 26 años, y Antonio Barroso Mingo, guarda jurado de 27, se declararon culpables de la mayor serie de agresiones sexuales ocurridas en Madrid. Tras la firme confesión, sus abogados aceparon la petición de 2.900 años de cárcel planteada por la fiscal y la acusación.

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Además de las violaciones, los acusados se enfrentan a otros delitos: hurtos, robos, lesiones y allanamiento de morada. Los ataques fueron cometidos de madrugada en los barrios de Buena vista, La Estrella y Ventas. Su frecuencia aumentó con el tiempo, llegando en enero de 1993 a una media de una violación, incluso dos, en la misma madrugada. La forma de atacar no variaba. Los violadores, a cara descubierta y bien vestidos, asaltaban a sus víctimas en el portal. Les robaban las tarjetas de crédito y el dinero, incluso la calderilla. Después, con pistola o navaja las atacaban sexualmente una: dos y hasta tres veces.Una agresión que se consumaba en garajes, cuartos de calderas, trasteros, escaleras, rellanos, ascensores y sótanos. Las víctimas eran menores, jóvenes maduras. Casi siempre iban so las, aunque una vez los violado res agredieron también a dos de sus amigas. En más de una ocasión, los agresores golpearon a las mujeres. Muchas sufren aún las secuelas de esa ola de violencia sexual.

Confesión

Los dos procesados se confesa ron en firme, según relataron a la salida del juicio tanto los letra dos defensores como la acusación. Por deseo de sus abogados, serán enjuiciados según el antiguo Código Penal, vigente cuan do ocurrieron los hechos, y podrán beneficiarse, por tanto, de redención de las penas por su comportamiento en prisión.Su contundente confesión evita un maxiproceso judicial. Al menos 53 mujeres iban a pasar por los pasillos de la Audiencia Provincial para testificar. "Estamos aliviadas porque las mujeres no tendrán que subir al estrado y volver a ver las caras de sus agresores para recordar momentos desagradables", explicaba Tina Alarcón, de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas. "Para muchas de las afectadas -de 16 a 40 años-, pasar por aquí era un mal trago", añadió.

Los dos acusados llegaron a la Audiencia Provincial escoltados por la policía y ocultos tras unas gafas negras. Caminaban con la cabeza agachada. Su paso vertiginoso por los pasillos no fue seguido por los reporteros gráficos ni las cámaras de televisión. Según el magistrado Pedro Javier Rodríguez, presidente de la sala, los procesados están amenazados en la cárcel y no se podía reproducir su imagen por posibles represalias en el centro penitenciario. "Además, las víctimas están atemorizadas, y si se celebra el juicio será a puerta cerrada", advirtió el juez a las diez y media de la mañana.

Media hora más tarde comenzaba la vista oral. Durante su transcurso, sólo Pablo Manuel García mostró algunas reticencias, según señaló Esther Peña, abogada de la acusación. "Al final han reconocido todos los hechos, lo que significa que se les va a aplicar la máxima pena permitida, que es de 30 años", agregó Peña. Según Begoña Lalana, abogada de una de las víctimas, "Antonio Barroso ha pedido disculpas al tribunal y a las acusaciones, pero no expresamente a las víctimas".A preguntas del fiscal, los procesados admitieron los delitos sexuales. Luego, hicieron constar su arrepentimiento sin ofrecer detalles de las agresiones. "Hemos conseguido que reconocieran los hechos y se han esclarecido de esta forma todos los delitos", indicó Begoña Lalana, de la acusación particular. A García Ribado el Fiscal le imputa 51 hechos delictivos (1.684 años de cárcel), y a Antonio Barroso, 31 (1.237 años de prisión). Ambos acusados, con trabajo estable y novia, han sido considerados por los médicos como autores perfectamente conscientes de sus actos. Ninguno tenía antecedentes psiquiátricos, según el informe de los forenses.

Los abogados de la defensa esperan que los dos inculpados estén en la cárcel el máximo tiempo posible. "Ante penas tan elevadas no les va a beneficiar el antiguo Código Penal. Ellos han expresado el arrepentimiento a efectos de beneficios penitenciarios", apuntó Begoña Lalana.Para los abogados de la defensa los hechos son evidentes: "Hemos aceptado la única salida que teníamos", señaló Manuel Alvarez de Mon, abogado de Antonio Barroso. "Teníamos que colaborar con la justicia y evitar que las víctimas pasaran por un mal trago al reproducir en la sala momentos delicados de su vida", agregó Álvarez de Mon, quien señaló que su defendido, "desde que está en la cárcel, tiene una conducta intachable y ha acabado una carrera universitaria".

Alguno de los familiares de las mujeres violadas mostraron ayer sus dudas sobre el futuro de los procesados. "Ésos, aunque se hayan arrepentido, volverán a violar si se les suelta mañana", señaló la hermana de una de las agredidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996

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