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Ofensiva paralela de Sanidad y laboratorios contra el gasto en récetas de los jubilados

La factura pública en medicamentos creció un 130% en siete años, según el ministerio

El panorama cada vez se cierne más negro sobre los pensionistas. La industria farmacéutica y el Ministerio de Sanidad lanzaron ayer una ofensiva simultánea para poner en evidencia que este colectivo es responsable del 74% de la factura farmacéutica pública, cuando sólo representa el 24% de la población asegurada. Mientras Sanidad recuerda que el gasto en farmacia ha crecido un 130% en siete años, Farmaindustria pide que el ahorro no sea sólo a su costa. Que paguen todos: laboratorios, farmacéuticos, mayoristas, pacientes y el propio Estado con menos impuestos.

La coincidencia de mensajes entre el ministerio y Farmaindustria fue, aparentemente, sólo eso, una coincidencia. La patronal farmacéutica, que acaba de pactar con Sanidad devolver al Estado 65.000 millones de pesetas en dos años, convocó a los medios de comunicación para dar pruebas de que ellos no son Ios malos de la película", insistieron sus directivos.Según sus datos, los fabricantes de medicamentos sólo son responsables del 53% del precio de los mismos. ¿De quien depende el 47% restante?.

El vicepresidente de Farmaindustria, Enrique Gonzalez Hervada, respondió: "Ios otros son los mayoristas, farmacéuticos, beneficiarios y también el Estado, que con sólo subir un punto en el IVA incrementa la factura en 7.500 millones".

Sin hacerlo explicitamente, González Hervada se estaba refiriendo a los márgenes comerciales actuales de mayoristas y farmacéuticos (29,9% del precio de cada medicamento) y a la aportación de los beneficiarios, gratis para los pensionistas. "Si el Gobierno quiere detener el crecimiento del gasto en un 6%, tendrá que pedir un esfuerzo a todos los agentes sociales que intervienen, en ese gasto", afirmó.

Rafael Juste, presidente de Farmaindustria fue más allá. "La viabilidad del sistema sanitario no se arregla sólo a costa de la farmacia. Si sólo supone el 20% del gasto sanitario total, algo habrá que hacer con el 80% restante", dijo.

Estrictamente en el capítulo farmacéutico, la artillería pesada de los industriales fue hacia el peso cada vez mayor de pensionistas (gratuidad total) y enfermos crónicos (aportación reducida) en la factura.Y en ello coincidió con los datos del ministerio: como los que pagan algo son cada vez menos, la aportación del ciudadano a la factura global farmacéutica se ha reducido en siete años del 14,2% al 8,8%.

Tasa de 100 pesetas

Sanidad informa que el año pasado los pensionistas consumieron medicamentos por valor de 538.409 millones de pesetas, frente a los 179.662 de los trabajadores activos. Farmaindustria, en la misma línea, asegura que el precio medio de. cada receta de pensionista es un 12% superior a la de un activo y que, además, se ha encarecido en seis meses un 7,3% en el caso de los primeros, frente a un 2,9 en los segundos.Más leña al fuego. Según Farmaindustria, en el primer semestre de 1996 ha crecido un 3,2% el número mensual de recetas por pensionista.

Así las cosas, los responsables de la patronal farmacéutica opinan que una tasa de 100 pesetas, por receta "no solucionaria el problema, pero colaboraría", dijo González Hervada. "El beneficiario tiene que aportar en la medida de lo que pueda", agregó, tras recordar que hay jubilados que cobran más por su pensión que algunos trabajadores activos.

El informe hecho público ayer por el Ministerio de Sanidad no lo dice tan explícitamente, pero sus premisas conducen a conclusión parecida. Los mensajes son cuatro: "El consumo farmacéutico ha crecido en siete años un 130%"; "el número de recetas prescritas cada año a un pensionista es 5,71 veces mayor que la correspondiente a trabajadores activos"; "el gasto farmacéutico español es uno de los más altos de la OCDE en porcentaje al gasto sanitario total". El cuarto es que "varios países europeos optan por el ticket fijo como moderador del consumo".

Frente a declaraciones de varios miembros del Gobierno que dan por hecho la implantación de una tasa por receta, el ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaría, insiste en que la adopción de cualquier medida de este tipo aún no está decidida. Su departamento estudia no sólo esta aportación, al parecer para pensiones superiores a las 50.000 pesetas mensuales, sino también incrementar en cinco o 10 puntos la actual aportación del 40% que hacen los trabajadores activos al precio de las medicinas.

Para la ex ministra de Sanidad, Ángeles Amador, gravar al jubilado "es un despropósito", porque, en su opinión no es eficaz, ni como medida recaudatoria, ni de disuasión. De acuerdo como está en que "hay que frenar el gasto farmacéutico español", discrepa con el PP en cuanto al origen del gasto. "El problema está en que hay un exceso de consumo, un consumo, además totalmente innecesario para la salud. Y el consumo hay que reducirlo con una política de uso racional del medicamento, frenando la presión de la industria y educando a los médicos y a la población, pero no cargando al pensionista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 1996