Crítica:FLAMENCOCrítica
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Anclados en el pasado

La historia se repite. Con Lole y Manuel casi siempre ocurre lo mismo. Es un cantar año tras año los viejos éxitos, los títulos que de alguna manera tienen asegurado el favor del público: Dime, Al alba por alegrías, Romero verde, Almutamid, Todo es de color, Nuevo día... Añádase esa cancioncilla en árabe que Lole canta siempre, la baladahomilía proselitista que no nos perdona y las bulerías de Manuel y tenemos, más o menos, el concierto de todos los días y de todos los años.Esto nos hace pensar que la pareja puede haber agotado su propia fórmula y que por ahí ya no les queda mucho camino que andar. ¿Hasta cuándo van a seguir mirándose el ombligo y dando a las audiencias lo mismo? Es cierto que tienen un público muy fiel, y la noche que comentamos, en el centro municipal del Conde Duque, en el algunos sectores se mostraron particularmente ruidosos pidiendo las propinas, ¿pero es suficiente eso?

Lole y Manuel

Programación de los Veranos de la Villa, del Ayuntamiento de Madrid. Centro Cultural Conde Duque. Madrid, 7 de septiembre.

El tiempo no perdona, y ello se hace particularmente sensible en las letras de muchas de las canciones de Lole y Manuel, que si ya en su momento eran de un lirismo blando y dulzón, hoy llegan a empalagar con tanta mariposa y tanta estrella, tanta flor y tanta luna, tanto romero verde, tanta agua que canta... Los tiempos no están, ciertamente, para estampitas amables ni cuentos de colores, que hoy nos suenan trasnochados.

Por lo demás, Lole y Manuel esto lo hacen con calidad, de lo contrario nunca habrían logrado una aceptación importante como la que han tenido. Lole tiene una voz muy agradable y que ella sabe utilizar con excelente técnica, aunque no siempre le responde con la plenitud de sus buenos momentos.

En la actuación del sábado, comenzó irregular, con algún problema, pero después se fue arriba y redondeó una actuación correcta, secundada por el adecuado acompañamiento de la guitarra de Manuel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de septiembre de 1996.