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La enferma de sida y su hijo ya pueden entrar en las piscinas

Ana María Martínez Rey, de 38 años, y su hijo de cinco, ambos infectados de sida, ya pueden entrar libremente en las piscinas municipales. Ana María convulsionó al Ayuntamiento de Madrid cuando destapó que impedía la entrada a dichos recintos a los portadores del virus. La mujer conoció la prohibición, basada en una interpretación excesiva de una ordenanza municipal sobre enfermos contagiosos, al solicitar para ella y su hijo un carnet de gratuidad en virtud de su minusvalía.Nada más hacerse pública la prohibición del Instituto Municipal de Deportes, el alcalde, José María Alvarez del Manzano, del PP, firmó el jueves un decreto de urgencia por el que permitía la entrada a los infectados del virus.

Sin embargo, esa misma tarde, un empleado de la piscina volvió a impedir la entrada a Ana María amparándose en que no había recibido la orden "por escrito". Ayer, finalmente, acabó esta historia de discriminación y los empleados de la piscina entregaron a la madre el carnet para ella, su hijo y su hija.

El sida no se transmite por vía acuática. Las única forma de transmisión es por contacto directo a través de una práctica de riesgo con sangre, flujo vaginal o semen.

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