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OFENSIVA TERRORISTA

Mayor responde a ETA que con atentados no logrará modificar la politica del Gobierno

IGNASI SOLER La Costa Dorada de Tarragona recuperó ayer su pulso normal, mientras evolucionan favorablemente las 11 personas que aún permanecen hospitalizadas. El sábado negro provocado por las bombas de ETA se saldó con 35 heridos en el aeropuerto de Reus. Nueve turistas británicos, una irlandesa y una trabajadora española del citado aeropuerto, y la hija de ésta, recibieron ayer por a mañana en los hospitales la visita del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. El ministro advirtió a la organización terrorista que no conseguirá a base de atentados modificar la política del Gobierno, ni siquiera en materia penitenciaria, y subrayó que para colocar pequeños artefactos explosivos no hace falta una infraestructura en la zona.

Mayor Oreja viajó a Tarragona y Reus y se interesó por los heridos, a los que visitó uno por uno. Después mantuvo una reunión con los responsables policiales de Cataluña en el Gobierno Civil de Tarragona. Mayor Oreja declaró que con sus atentados "no va a alterar ETA ni una actuación del ministerío del Interior, ni siquiera la política penitenciaria del Gobierno ', .El ministro consideró prematuro lanzar hipótesis sobre los autores del atentado y su forma de actuar y señaló la dificultad de prevenir estas agresiones con explosivos de poca potencia, para cuya instalación no se necesita ningún tipo de infraestructuras en la ciudad donde se realizan. Después de lamentar tener que dar una rueda de prensa, porque "justamente ETA lo que quiere es amplificar sus acciones", Mayor Oreja señaló que contra el terrorismo no caben "medidas espectaculares" porque se trata de una batalla que debe ser "muy sostenida, muy tenaz, muy larga, muy pactada, muy entendida por los medios de comunicación, y en esa dirección, sin milagros y sin magia, nos iremos acercando a la paz,Metralla

Después del atentado fueron atendidas, en diferentes hospitales de Reus y Tarragona, 35 personas. Diez de los heridos son españoles, uno irlandés, y el resto británicos. Ayer permanecían ingresados 11 heridos después de ,que le dieran el alta a María Tucker, de 61 años. Otro de ellos podría recibir el alta hoy. De acuerdo con los informes médicos, la mayoría saldrá del hospital esta misma semana y no sufrirá secuelas fisicas.

Isabel Montell permanece en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital Joan XXIII de Tarragona. El jefe del servicio de traumatología del hospital, Josep Giner, explicó que la metralla en que se convirtió la papelera metálica donde estaba oculta la bomba le provocó lesiones en los tendones, la masa muscular y venas del tobillo izquierdo, que inicialmente hicieron pensar en la necesidad de una amputación.

La intervención quirúrgica permitió reparar todas las lesíones y es posible una recuperación íntegra de la paciente. Su evolución es favorable y entre hoy y mañana abandonará la UCI, según los médicos. En el momento de la explosión acompañaba a Isabel Montell su hija Irene Guinart Montell, de 10 años, que permanece ingresada en el hospital Sant Joan de Reus. La niña presenta contusiones múltiples, heridas por metralla, diversas quemaduras y perforación de tímpanos.

Otro niño, Tom Homaly, de 10 años y nacionalidad británica, permanece ingresado en el hospital Sant Joan de Reus con pronóstico grave. El niño sufrió un choque traumático y fractura abierta de fémur izquierdo y permanece en la unidad de reanimación.

El resto de los heridos que permanecen ingresados en Reus son los británicos Karon Kelly, de 18 años; Jean Harms, y Tommy Middleton, de 13 años. En el hospital Joan XXIII de Tarragona, además de Isabel Montell, siguen ingresadas en estado grave los ingleses Mamie Carradile, de 34 años; Emma Fiona, de 14; Raymond Girt, de 50, y la escocesa Denise Rotron, de 48 años. En el hospital de Santa Tecla permanece Winifred Ann Una, irlandesa, de 46 años, de pronóstico leve.

El aeropuerto de Reus recuperó ayer la normalidad y los cinco vuelos charter programados, todos ellos con destino al Reino Unido, cumplieron sus horarios. Incluso los daños ocasionados en las instalaciones pasaban ayer inadvertidos para los usuarios. El sábado se tuvieron que suspender dos vuelos y un tercero fue desviado al aeropuerto de Barcelona.

Reacción británica

Los pasajeros que no pudieron viajar el mismo sábado fueron alojados en distintos hoteles por la empresa organizadora de los vuelos, Thompson. De la misma manera, la normalidad fue total en el parque de atracciones Port Aventura, pero el sector turístico y hotelero está pendiente de cómo pueda reaccionar en los próximos días el mercado británico, que es la principal fuente de origen de los turistas que llegan al aeropuerto de Reus en vuelos charter y con destino a,Salou y las poblaciones próximas. De las tres bombas que explosionaron la tarde del sábado, solo una, la del aeropuerto de Reus, provocó heridos. A las 19.40, cuando estalló el artefacto en una papelera situada entre el bar y los accesos a las pistas del aeropuerto, el vestíbulo de la terminal estaba lleno ,de turistas, la mayoría británicos, que acababan de llegar o se disponían a volver a su país en los cuatro vuelos charter programados para esas horas.

La explosión destrozó la papelera en pequeños fragmentos que salieron disparados a modo de metralla y provocaron las heridas más graves entre las personas que se encontraban próximas, especialmente la empleada de la limpieza del aeropuerto Isabel Montell Lorenzo, de 46 años.

Los agricultores que producen avellana habían convocado ayer una gran manifestación en Salou. Después de los atentados, Unió de Pagesos (integrada en la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos, COAG) decidió trasladarla a Tarragona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de julio de 1996

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