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Leonel Fernández logra por estrecho margen la presidencia dominicana frente al socialista Pena

ENVIADO ESPECIALEl populista Leonel Fernández, un joven profesor universitario que vivió de niño en EE UU, se convirtió ayer en el nuevo presidente de la República Dominicana para los próximos cuatro años. Fernández, con el apoyo de los dos viejos caudillos de este país caribeño, los otrora irreconciliables Joaquín Balaguer y Juan Bosch, derrotó por una diferencia mínima (2,5 puntos cuando se había escrutado el 99% de las papeletas) a su único rival en esta segunda vuelta electoral: el negro José Francisco Peña Gómez, histórico líder socialista del país.

Las elecciones se desarrollaron en un ambiente cívico y ordenado. El ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, que encabezó una delegación de observadores electorales, calificó los resultados de "muy honestos".En contraste con Peña Gómez, quien tras reconocer su derrota reclamó la victoria moral de estas elecciones, la euforia reinaba ayer en la sede del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), una formación política que nació marxista y antiimperialista y que hoy día se arrastra hacia la derecha.

Encorbatado y esgrimiendo una sonrisa cargada de emoción, Leonel Fernández daba abrazos por doquier. No en vano sobre su persona recaían varias responsabilidades: por un lado, la presidencia de la República en sustitución del caudillo Balaguer, y por otro, el inicio del relevo generacional que este país caribeño tanto tiempo llevaba reclamando.

Fernández, en su primer mensaje como presidente electo, se ha mostrado partidario de formar un Gobierno de unidad nacional, a lo que ya se ha opuesto Peña Gómez, por lo que tendrá que gobernar con sus aliados balagueristas frente a una oposición fuerte, ya que la diferencia de votos entre los dos contendientes ha sido mínima: 51,25% para el primero y 48,75% para el segundo. Preguntado por los periodistas sobre su independencia respecto a Balaguer, dijo sentirse libre porque el apoyo de Balaguer fue "sin condiciones". No obstante, le expresó su gratitud por el importante y decisivo apoyo recibido.

Fernández, de 42 años y divorciado, ganó las elecciones de ayer tras una alianza entre el viejo líder de su partido, el caudillo Juan Bosch, y el presidente Balaguer. La pinza, que tenía como fin evitar la llegada del Peña Gómez a la presidencia de la República, ponía fin a décadas de enfrentamiento personal y político entre estos dos veteranos dirigentes y protagonistas de la historia dominicana del siglo XX. Casi nonagenarios ambos, Balaguer ciego y sordo y Bosch duramente atacado por la arterioesclerosis, los dos caudillos demostraban hasta el final que seguían mandando y que la transición, o al menos el relevo presidencial, lo hacían ellos.

No tenían otra alternativa. La primera vuelta, celebrada el pasado 16 de mayo, en la que fue eliminado Jacinto Peynado, el candidato del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), sometía al país a un duelo a dos entre el ganador de la primera vuelta, el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), José Francisco Peña Gómez (46%), y su más inmediato seguidor, Leonel González (39%). Ni Bosch, que se escindió del PRD en 1973, ni Balaguer, contra quien Peña ha ejercido una feroz oposición en los últimos 10 años, querían al líder socialista en la presidencia de la República Dominicana.

El verdadero ganador

Algunos obervadores políticos sostienen que el verdadero ganador de las elecciones de domingo ha sido Balaguer. De hecho, al proporcionarle el voto de su partido a Fernández, lo que le ha permitido el suficiente apoyo numérico en votos para ser presidente, Balaguer llenaba de hipotecas a este joven político.Ya se vio que algo pasaba en la campaña electoral de esta segunda vuelta, cuando Leonel Fernández cambió su inicial discurso agresivo contra Balaguer por la moderación, e incluso el elogio, al revelar que el anciano presidente es un hombre que será reivindicado por la historia.

El relevo presidencial está previsto para el 18 de agosto y no va a ser fácil. Los resultados de ayer dejan, especialmente por el duelo provocado en esta segunda vuelta, un país muy radicalizado, con una oposición fuerte y que se agarrará al alto porcentaje de votos obtenidos para hacer el mayor de los ruidos.

Fernández, por su parte, tendrá que aclarar desde qué atalaya ideológica va a gobernar la República Dominicana, ya que si algo caracteriza hoy día al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es su progresiva derechización, últimamente escorado al máximo tras la alianza con el canservadurismo liderado por Balaguer y el empresariado ultranacionalista que le ha sostenido con recursos económicos en esta larga campaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de julio de 1996

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