Al menos 200 heridos al estallar un coche bomba en el centro de Manchester

Las esperanzas de un próximo alto el fuego del IRA que permita al partido que le representa, el Sinn Fein, sumarse a las negociaciones de paz del Ulster, quedaron ayer rotas tras la explosión de un coche bomba en el centro de Manchester, que causó al menos 200 heridos y que según la policía, presenta todas las características de haber sido obra de los Provisionales. El atentado, en una de las ciudades que acogen estos días la Eurocopa 96 de fútbol, provocó una oleada de condenas, desde las del primer ministro, John Major, que lo calificó de "espantoso acto", hasta la de su homólogo, irlandés, John Bruton, y la del presidente norteamericano, Bill Clinton.

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Malas perspectivas para la paz

El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, eludió sin embargo pronunciarse sobre un "incidente" del que dijo: "no nos desviará de nuestro objetivo de restaurar el proceso de paz".La bomba, colocada en el interior de una furgoneta Ford aparcada en Corporation Street, en el corazón de Manchester, estalló al filo de las once y veinte de la mañana -las 12.20 hora peninsular española-. Casi una hora y veinte minutos después de que se recibiera una llamada anónima en los estudios de una cadena de televisión local advirtiendo de la existencia del explosivo. El aviso, hecho por una voz masculina con fuerte acento irlandés, fue inmediatamente transmitido a la policía local que organizó como pudo una operación de desalojo del centro comercial y financiero de Manchester.

La explosión se produjo precisamente cuando los artificieros de la Royal Logistics Corps, llegados expresamente desde Liverpool, procedían a examinar un vehículo sospechoso., Sorprendentemente, ninguno de los especialistas sufrió heridas. La mayoría de los heridos, sobre los que cayó una lluvia de cristales, lo son de escasa consideración. Anoche quedaban 13 personas hospitalizadas, cuatro de ellas muy graves y otras tres con heridas que, según los médicos, requerirán intervenciones quirúrgicas. Entre los heridos figura una mujer embarazada que fue lanzada por los aires por el impacto de la gigantesca explosión, que provocó el desplome de 40 metros de la fachada del centro comercial.

El aspecto que ofrecía ayer el centro comercial de la capital del norte de Inglaterra, destrozado parcialmente por la bomba, era dantesco, Tras la explosión, la policía hizo estallar un segundo paquete sospechoso, mientras, en la ciudad crecían los rumores de nuevos artefactos colocados en los más diferentes lugares.

Michael Doherty, un albañil de 38 años que sufrió graves cortes en un brazo relató al vespertino Manchester Evening News, los primeros momentos de estupor. "Oí un ruido espantoso y enseguida me dí cuenta de que era una bomba. Empezaron a caer cristales de todas partes, era como una lluvia blanca, que me golpeó sobre todo en un brazo. He tenido mucha suerte". Kimberley Heath, otra testigo del atentado, explicó ante las cámaras de la BBC cómo la explosión sacudió totalmente el pub donde se encontraba con unos amigos. "Cuando alcé los ojos ví a una niña que sangraba por la cabeza".

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Cuatro heridos muy graves

Richard Emmott, portavoz de la Real Enfermería de Manchester donde fueron atendidos cerca de 70 heridos, señaló que la mayoría sufrían cortes de diversa consideración, aunque cuatro de los ingresados presentaban un cuadro de extrema gravedad y otras tres personas, heridas en la cabeza por los cristales, seguían graves. Una flotilla de ambulancias" taxis y coches particulares desplazó a las víctimas hasta este centro y los hospitales Hope y el general del Norte de Manchester, que atendió a medio centenar de heridos leves.

Sin esperar a una confirmación de la autoría del atentado, el primer ministro británico, que asistía en Londres al desfile militar que conmemora el cumpleaños oficial de la reina Isabel II, culpó al IRA de lo ocurrido. "Es obra de unos pocos fanáticos y, tal y como John Bruton [primer ministro irlandés] ha explicado claramente, sólo causa un absoluto rechazo en Irlanda".

Major insistió en que el atentado de Manchester demuestra claramente las razones por las que el Sinn Fein ha sido apartado de las negociaciones de paz, a las que no será admitido "hasta que no haya un claro e inequívoco alto el fuego del IRA". "Si son de verdad sinceros en sus deseos de paz deben condenar este atentado", dijo el primer ministro. La policía de Manchester manifestó su convencimiento de que el coche bomba había sido colocado por el IRA.

La presidenta de la República de Irlanda, Mary Robinson, que se encuentra de visita en Estados Unidos, afirmó al conocer el atentado de Manchester que estaba "conmocionada, entristecida y sin habla", y pidió redoblar los esfuerzos para alcanzar la paz. El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, condenó esta nueva "brutal y cobarde acción terrorista" y declaró estar "profundamente indignado".

En Irlanda del Norte, los partidos unionistas, que rechazan la presencia del partido republicano en la mesa negociadora en tanto los Provisionales no entreguen sus armas, encontraron en el atentado nuevos argumentos para reforzar su tesis. El número dos del radical Partido Unionista Democrático, Peter Robinson, señaló que la bomba demuestra que el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, "no quiere o no puede controlar al IRA".

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