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Crítica:POP
Crítica

Rosas y espinas

Había verdadera expectación entre el público que abarrotaba la sala para comprobar en vivo el efecto de las personales canciones de Nacho Campillo, uno de los escasos intérpretes y compositores españoles con auténtico sello propio. El ex Tam Tam Go hizo acto de presencia a los acordes de Tu otro yo y la velada se tomó suave, intimista y con ese deje bailable que Nacho imprime en toda su obra musical. Acompañado por una banda sobria y efectiva, el solista dio cumplido repaso a su primer disco en solitario, apurando con su voz de terciopelo las elegantes posibilidades de canciones como Así es la tierra, Como un perro o la muy espléndida Loco de amor. Temas todos ellos que revelan un punto de vista personal y poético, en el que la sensibilidad siempre está a flor de piel tanto para el amor como para el dolor; rosas y espinas.Hubo espacio también para un pequeño set acústico, en el que el artista dejó volar El diablo en el cuerpo, e, incluso, el maestro Raimundo Amador aportó su guitarra sabia y amiga en Canción de la prisión. Para que la fiesta fuera del todo completa, Nacho desempolvó algunas de las joyas de la familia Tam Tam Go, como Manuel Raquel y Espaldas mojadas, esta última coreada hasta por la gente de seguridad del local.

Nacho Campillo

Nacho Campillo (voz y guitarra), Juanjo Melero (guitarra), David Elorriaga (bajo), Jorge García (batería) y Alexis Hernández (teclados). Discoteca Joy Eslava. Miércoles 12 de junio.

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