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REVISTA DE PRENSA

Exasperante Ulster

Londres

Casi dos años después de que el IRA declarara su primera tregua, la guerra verbal se desboca en Irlanda del Norte. Ello es mucho mejor que los tiroteos y las bombas que sacudieron las calles del Ulster durante 25 años, pero, en cualquier caso, supone una decepción y es algo que aún podría volver a traer la violencia. Se ha hablado mucho, pero no ha habido un verdadero diálogo.Otros conflictos más virulentos y complicados, como los de Bosnia, Oriente Próximo o Suráfrica, han llegado a su fin mediante la negociación y el acuerdo político, fuera éste más o menos frágil. Los partidos del Ulster, sin embargo, no se ponen de acuerdo ni sobre lo que deben discutir.

Tanto los nacionalistas como los unionistas se encastillan en su desconfianza recíproca. ( ... ) Puede que pedir confianza entre ellos fuera demasiado, pero no lo sería el pedirles una cierta dosis de voluntad de vivir en paz. Antes o después, tanto unionistas como nacionalistas -incluyendo a los republicanos- tendrán que superar su desconfianza mutua y, aceptar algún tipo de acuerdo semejante al que ya suscribieron los Gobiernos británico e irlandés. ( ... )

Todas las partes proclaman los riesgos que han asumido a favor de la paz. Hasta ahora el IRA no ha hecho sino dejar de matar gente durante un breve periodo. Y todo lo que han hecho los unionistas ha sido vociferar y censurar a los nacionalistas. Vaya riesgos.

, 8 de junio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 1996