El optimismo de Bruselas

Las previsiones económicas de la Comisión Europea pueden suscitar optimismo y restaurar confianza. (...) El lector descubre que, tras un tiempo de calma, la actividad va a recuperarse con vigor, activada por un medio ambiente económico y político especialmente favorable.El despegue sería tal que hay motivos para pensar que por lo menos siete países, puede que algunos más, cumplan los criterios de Maastricht y accedan al Eldorado de la moneda única. (...)

El optimismo de la Comisión no es artificial, aunque es difícil suscribirlo sin restricciones. Cierto es que sobre el papel (...) se podría esperar una recuperación no inflacionista. Con la condición de que la purga impuesta a las finanzas públicas no mate al enfermo en vez de curarlo. Y con la condición de que el enfermo no se rebele.

Sería peligroso olvidarse del aviso dado en Francia con las huelgas de diciembre. (...) En Bruselas, Helmut Kohl parecía más determinado que optimista. (...) Hizo hincapié sobre el drama del desempleo.

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In ese terreno, las previsiones son malas. La Comisión era consciente de que tenía que reflexionar sobre el tema, a pesar de las dificultades del ejercicio. Éste era el objetivo del pacto por el empleo propuesto por Jacques Santer. ¿Acaso el recibimiento glacial deparado por la patronal a su iniciativa le ha desanimado? Sin embargo, ahí reside el mejor seguro contra serias disgregaciones.

17 de mayo

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