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Alfombras y sombras

Doscientos millones de niños, según cálculos de la ONU, trabajan en el mundo. Quiere decirse, son esclavos.Aunque el problema es universal. India gana en las estadísticas: sobre una población total de casi 900 millones, tiene unos 55 de niños trabajadores, sobre todo en el tejido de alfombras, en fábricas de cerillas, en tintorería. Las condiciones de los pequeños tejedores son similares en Pakistán o Afganistán. La industria alfombrera se cimenta en la explotación infantil, y tampoco países como Marruecos o Turquía escapan al abuso.

En 1995 fue muerto a tiros en Pakistán el pequeño líder Iqbal Masih, de 12 años. Su último mensaje fue: "Importadores, consumidores: decid no a las alfombras hechas por niños". En Europa han surgido boicoteos solidarios, pero Ehsan Ula Jan, activista de derechos humanos e inspirador del sindicato de tejedores infantiles liderado por lqbal Masih, ha tenido que huir de Pakistán a Occidente, acusado de ser un agente de la India.

Harán falta muchos más boicoteos para impedir la prostitución infantil en Tailanda, Malasia, Filipinas o Brasil; el secuestro de niños en Bangladesh, India, Mauritania o Sudán para actuar como jinetes en las carreras de camellos en esos mismos Estados; la utilización como correos de droga de meninos da rua o de gamines en Brasil y Colombia; la militarización de los niños en las guerras de África y la imposibilidad de una escolarización real de millones de niños pastores o campesinos en África, Asia o Iberoamérica por los trabajos familiares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 1996