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Hassan II exime a los marroquíes de matar un cordero en una fiesta islámica

Cerca de cinco millones de corderos salvaron ayer la vida en Marruecos con ocasión de la Fiesta islámica del Sacrificio, cuando la práctica totalidad de las familias decidió no cumplir con la tradicional ceremonia del sacrificio del animal. De esta forma, los marroquíes acataron las indicaciones y recomendaciones impartidas días antes por el rey Hassan II, en las que eximió a todos los fieles de esta costumbre religiosa tras exponer los supuestos perjuicios económicos y ecológicos que causa.Hassan II, en calidad de jefe religioso marroquí, hizo el pasado 1 de marzo un llamamiento a toda la población para recomendar que se abstuviera de practicar el sacrificio del cordero, alegando que la cabaña nacional, compuesta por cerca de tres millones de cabezas, era insuficiente para soportar la demanda creada por la fiesta religiosa. Según los cálculos del soberano, para cumplir con esta tradición sería necesario importar 1.700.000 corderos del extranjero, pagándolos en divisas fuertes, lo que gravaría la economía y las finanzas del país.

El llamamiento del soberano fue acogido con entusiasmo por todos los partidos políticos, incluidos los de la oposición democrática, que desde hace años vienen haciendo una respetuosa crítica a la fiesta del cordero, ya que supone un gasto considerable para las familias humildes. A causa de la presión social, muchos marroquíes se ven obligados a endeudarse durante todo el año para poder adquirir el animal, cuyo importe oscila entre los 1.500 y los 2.000 dirhams (de 22.500 a 30.000 pesetas), mientras el salario mínimo, que no es obligatorio, es de 1.500 dirhams.

El rey procedió ayer -simbólicamente, como suele hacer todos los años- a matar personalmente un cordero. Esta vez lo hizo en nombre de todos los marroquíes, según había anunciado en su mensaje. La ceremonia, retransmitida en directo por la televisión estatal, se celebró en uno de los patios de la mezquita de Mulay Abdalá, en Fez.

Presos indultados

Coincidiendo con esta fiesta religiosa, una de las más importantes y tradicionales del calendario musulmán, el rey procedió a indultar ayer a 393 reclusos, según se desprende de un comunicado del Ministerio de Justicia. Como es habitual se desconoce si entre los indultados se encuentran detenidos de carácter político.Por otro lado, el rey de Marruecos ha asegurado que la voluntad de su país de estrechar lazos con la Unión Europea (UE) no tiene como objetivo aumentar la inmigración hacia Europa. En unas declaraciones efectuadas al diario francés Le Figaro, Hassan II afirma: "Si llamamos a la puerta de la UE no es para incrementar la inmigración, sino para erradicarla". Para frenar la inmigración, el monarca alauí propone fomentar "el desarrollo económico y la transferencia de tecnología al país de origen de la mano de obra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de abril de 1996