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Antena 3 acusa a EL PAÍS de "echar en manos de ETA" a un ex comisario

Joaquín Martorell, directivo de la cadena, fue miembro de la Brigada Antiterrorista

Antena 3 Televisión difundió ayer un comunicado, que fue leído también en todos los informativos de la cadena, en el que acusa a EL PAÍS de "echar en manos de ETA" al ex comisario Joaquín Domingo Martorell, actual director de contrataciones deportivas de esta cadena. La acusación de Antena 3 TV se produjo tras una información publicada ayer por este periódico sobre Martorell, del que se recordaba su biografía profesional, desde su paso por los organismos encargados de la lucha antiterrorista hasta su protagonismo en la liberación del padre de Julio Iglesias, secuestrado por ETA, y su posterior contratación por el cantante.En este contexto se citaba que Martorell, en calidad de coordinador y supervisor, fue uno de los policías que interrogaron al etarra José Arregui.

La información sobre el perfil profesional de Martorell publicado por EL PAÍS se elaboró a partir de datos todos ellos ya conocidos y publicados en distintos medios de comunicación. Antena 3 TV tildó ayer esta información de "bellaquería" en los informativos de esa cadena, y consideró que existe en su contra "una guerra sucia y canallesca" por la compra de los derechos de emisión del fútbol. Los distintos informativos de la cadena repitieron el comunicado a lo largo del día, sin recoger, al menos en el de las 20,30, la respuesta de EL PAÍS.

Ninguno de los términos utilizados en los informativos de Antena 3 se reflejan, sin embargo, en el comunicado remtido al presidente del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, por un grupo de directivos, encabezados por el vicepresidente de Antena 3 TV, Manuel Campo Vidal. Todos ellos, vinculados a Antena 3 TV y al Grupo Zeta, ambas empresas propiedad de Antonio Asensio: "Lo que publica hoy [por ayer] el diario EL PAÍS bajo el título Un ex comisario negocia el fútbol para Antena 3 va demasiado lejos. En defensa de unos intereses empresariales no se puede echar a un hombre en manos de ETA, ni aún con la verdad por delante. En este caso con una gravísima falsedad".

"Joaquín Domingo Martorell no conoció a José Arregui físicamente. Por tanto no pudo interrogarlo. Simplemente intervino como perito en el juicio oral seguido contra los policías acusados. Los funcionarios acusados pertenecían a la Brigada Regional, y, consta en los archivos que Martorell nunca fue destinado a esa Brigada. Es más: al terminar el proceso judicial, Martorell fue felicitado por su equidad por el representante de la acusación particular, que presidía entonces la Asociación de Derechos Humanos. Hemos confirmado este detalle con José María Mohedano".

"Esperamos que, en la locura de terrorismo de ETA, a Joaquín, hombre honrado y leal, que se jugó la vida en defensa de una sociedad democrática, no le suceda nada. Llevaba apartado de esa difícil misión algunos años y EL PAÍS lo ha colocado de nuevo en el objetivo de ETA, con una gravísima falsedad. Todo por unos derechos de eventos deportivos. Por dinero. Le rogamos que su periódico, sus emisoras y su canal de televisión traten de rectificar, en la medida de lo posible, el gravísimo daño causado a esta persona, que desde hoy vivirá de modo muy distinto. Independientemente de las responsabilidades exigibles ante la Justicia le invitamos a una reflexión personal y a que termine la desproporcionada batalla de calumnias que asola esta pugna por los derechos deportivos".

Réplica de EL PAÍS

Jesús Ceberio, director de EL PAÍS, remitió ayer una carta al vicepresidente de Antena 3 TV, Manuel Campo Vidal, y una copia a los directores de periódicos, emisoras de radio y televisiones, en la que expresa: "Estimado amigo: acuso recibo de la carta pública que has remitido al presidente del grupo PRISA, Jesús de Polanco, y cuya copia he recibido esta tarde. Te acompaño un somero dossier de prensa para que compruebes, en primer lugar, que no desvelamos ningún dato de la biografía policial de Joaquín Domingo Martorell que no hubiera sido publicado con antelación en diversos medios. En lo que se refiere a su participación en los interrogatorios del etarra José Arregui, te envío fotocopia de una tribuna publicada en EL PAÍS el 21 de febrero de 1981, con la firma del propio Joaquín Domingo Martorell, en la que el entonces comisario jefe de la sección 2ª de la Brigada Central de Información escribía lo siguiente: "Ciertos hombres de Ballesteros, conmigo en calidad de supervisor y coordinador, participaron en el interrogatorio del asesino José Ignacio Arregui". Podrás comprobar que ese párrafo está casi literalmente reproducido en la información publicada hoy [por ayer] por EL PAÍS, sin que en ella se añada nada a lo que escribió el propio Martorell. ¿Dónde está, pues, la falsedad? También yo deseo vivamente que nada de todo esto afecte a Joaquín Domingo Martorell. Pero afirmar que EL PAÍS le ha colocado de nuevo en el objetivo de ETA e insinuar acto seguido que lo hace "por dinero" es, eso sí, una calumnia"."Por lo demás, hago totalmente mía la última frase de tu carta. Estoy de acuerdo en que, independientemente de las responsabilidades exigibles ante la Justicia, sería buena una reflexión personal y colectiva que ponga fin a la desproporcionada batalla de calumnias que asola esta pugna por los derechos deportivos".

Posteriormente, Joaquín Domingo Martorell envió, una carta al director de EL PAÍS en la que asegura que no participó en el interrogatorio de José Arregui. "Ni tan siquiera llegué a verlo físicamente en ningún momento", dice.

En cuanto al artículo publicado por él en EL PAÍS, Martorell escribe: "Es cierto que escribí la tribuna y, seguramente, volvería a hacerlo. Se trataba, en aquellos delicados momentos, de apoyar a algún compañero del Cuerpo que estaba siendo sometido a una presión insoportable. El clima de aquellos días, estimado director, era tan enrarecido, y la moral de las fuerzas de seguridad tan quebradiza, como que pocas horas después estalló un intento de golpe de Estado que pretendía acabar con la democracia, como debes recordar".

"Cuando se participa activamente en misiones tan delicadas como la lucha antiterrorista, hay momentos en los que se debe apoyar a personas próximas que se encuentran en situación límite, añade en su carta Martorell.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 1996