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Rompecabezas bíblico

La arqueología digital se asoma a los Manuscritos del Mar Muerto

En manos de los estudiosos con inclinación por la tecnología, la historia del Libro de Daniel sobre Shadrach, Meshach y Abednego es la misma de siempre. Estos amigos del profeta Daniel siguen desafiando la orden del rey babilonio Nabucodonosor, según la cual deben adorar a un ídolo dorado. Son arrojados a un horno ardiendo y Dios les salva sin que se quemen ni un pelo.Pero los científicos han hecho un descubrimiento que deberá impulsar la restauración y descifrado de textos antiguos. Los académicos han demostrado una forma de reunir y leer electrónicamente fragmentos diminutos y frágiles de los manuscritos, sin riesgo de que se estropeen al tocarlos. Algunos de los trozos están tan desgastados que antes ni siquiera se sabía que llevaran una inscripción.

Utilizar la nueva técnica es como hacer un rompecabezas por ordenador, con la posibilidad añadida de reveladores progresos en las piezas individuales. Al estudiar el texto en arameo del documento de mayor tamaño, los investigadores también consiguieron reproducir partes que faltaban de letras de los fragmentos. Por ejemplo, pudieron reconocer la mitad de una letra y reconstruir el resto, con el peculiar estilo de un escriba, estudiando letras similares en otras partes de un texto.

Bruce Zuckerman, especialista en lenguas semíticas en la Universidad de California del Sur en Los Angeles, afirma: "Con esta técnica, que de momento es experimental pero ya se ha aplicado con éxito a otros textos problemáticos, no hay que tocar los fragmentos auténticos. Lo único que hay que hacer es mover sus imágenes electrónicas. Y podemos reconstruir un documento con la caligrafía del escriba".

Zuckerman y otros académicos aseguran que la nueva tecnología de imagen digital tiene enormes implicaciones para la investigación en todos los campos que tratan la escritura arcaica en pergaminos descoloridos, monumentos de piedra y tablillas de barro. No sólo permite a los investigadores reconstruir documentos antiguos a partir de fragmentos, sino que también les proporciona una nueva forma de conservar los contenidos de documentos en formato digital y recuperarlos rápidamente para un análisis más profundo. De hecho, la tecnología da a los investigadores la capacidad de unir y leer claramente fragmentos de documentos que podrían estar físicamente dispersos por las bibliotecas de todo el mundo.

Zuckerman declaró en una entrevista la semana pasa da: "Es el futuro del estudio de documentos antiguos". Zuckerman y Marilyn Lundberg, especialista en la Biblia he brea, que trabaja en el Proyecto de Investigación Semítica-Occidental de California del Sur, empezaron a experimentar con la técnica hace un año, y eligieron una tarea relativamente fácil para empezar. Trabajaron con fotografías de tres fragmentos, cada uno de los cuales tenía el tamaño de un sello grande, de los que se sabía que formaban parte de manuscritos que contaban la historia de Daniel. Pero no se conocía el lugar que ocupaban los fragmentos en el documento. Tampoco había ningún escrito detectable en ninguno de ellos.

El primer paso en el trabajo de los académicos fue hacer nuevas fotografías de los fragmentos con cámaras sensibles a la luz infrarroja, una técnica desarrollada durante la guerra fría para el reconocimiento aéreo y espacial. En el caso de los fragmentos de Daniel, que con el paso de los años habían pasado de ser marrones a negros, la fotografía infrarroja reveló que dos de los tres trozos de piel de animal estaban escritos. Es posible que el otro también lleve una inscripción, pero los investigadores no lo pueden asegurar.

Con las imágenes de los fragmentos en forma digital, los investigadores pudieron manipularlas fácilmente en pantallas de ordenador. Pudieron ampliar las letras, cambiar la perspectiva y utilizar tijeras electrónicas para recortar la imagen del fragmento pequeño y ponerla junto a imágenes del documento más grande. A menudo, la mitad de una letra del fragmento se ajustaba perfectamente a la otra mitad del documento más grande y, entonces, los investigadores sabían que habían encontrado una pieza. Otros académicos afirman que la técnica de imágenes por ordenador debería ser inestimable en la futura investigación sobre los Manuscritos del mar Muerto, los cientos de documentos escritos hace más de 2.000 años y descubiertos en cuevas próximas al mar Muerto.

Copyright New York Times.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de abril de 1996