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Se extiende el boicot de los escritores austriacos contra su país

Con su decisión de no estrenar más en Austria ni conceder más entrevistas a la prensa, la conocida novelista y autora teatral Elfriede Jelinek se suma al boicot de otros escritores austríacos contra su país. Los austríacos se enteraron de la decisión de Jelinek, de 49 años de boicotear a su propio país después de que un semanario de Viena reprodujese parte de una entrevista con la aurtora publicada por la revista del teatro Thalia, de Hamburgo.Jelinek ha decidido estrenar en esa ciudad alemana, en lugar de en Viena, su última obra, Stecken, Stab und Stangl, título de difícil traducción pues hace referencia a un salmo de David, pero también a un comentarista de un diario sensacionalista austriaco así como al comandante del campo de exterminio de Treblinka, Franz Stangl.

Otro conocido escritor, Peter Handke, de 53 años, autor de obras que se han estrenado en medio mundo como Insultos al público, Kaspar o El discípulo quiere ser tutor, pero también de novelas como El miedo delportero ante el panalti o La mujer zurda, vive desde hace años retirado en las afueras de París. Handke provocó recientemente una gran polémica y fue duramente atacado por la prensa alemana y austriaca por un texto publicado inicialmente en el diario alemán Suddéutsche Zeitung y luego en forma de libro que muchos consideran una defensa del pueblo serbio en el conflicto en la ex Yugoslavia.

En una gira de lecturas públicas del polémico texto, Handke denunció el partidismo de los medios de comunicación austriacos, que, según él, parece que no han podido perdonar todavía el asesinato en Sarejevo por un miembro de ese grupo étnico del príncipe heredero del trono de Austria-Hungría, el archiduque Francisco Fernandó, en 1914.

Otros autores de teatro como Peter Turrini o el novelista Gerhard Roth se han visto atacados por el partido del líder populista Joerg Haider después de que denunciasen, en términos duros y de forma indiscriminada, la complicidad de la mayoría silenciosa con los atropellos y crímenes nazis y xenófobos en Austria.

Nuevos montajes

El más famoso de los autores austriacos de la posguerra, Thomas Bernhard, fallecido en 1989, prohibió en su testamento que se hiciesen nuevos, montajes de sus obras teatrales hasta transcurridos 70 años desde su muerte. Los ciudadanos de este país sólo pueden ver las ya estrenadas en vida del autor con el montaje y los actores originales, como ocurre con la más- polémica de todas ellas, Heldenplatz (Plaza de los héroes), que denuncia el antisemitismo de muchos de sus compatriotas.

Algunas de sus obras sólo pueden verse en los teatros de los países vecinos como en Zurich (Suiza), Hamburgo, Munich o Berlín, lo que muchos austriacos, que nada tienen que ver con el régimen nacionalsocialista, consideran un inmerecido castigo por parte de este autor.

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