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CARTAS AL DIRECTOR

Kieslowski o Gil

Cornellá de Llobregat, Barcelona.

En los últimos días me han conmovido dos noticias que han pasado de forma muy distinta por la criba de los medios de comunicación. El lamentable espectáculo circense de Gil y Gil ha llenado páginas de rotativos e iluminado incesantemente las pantallas de TV, otorgándole a este señor todo ese protagonismo que le viene de perilla a base de soplamocos.Como de puntillas ha pasado entre las informaciones la repentina muerte de K. Kieslowski, un "cineasta del alma" (como escribió recientemente V. Molina Foix) que ha hecho de las relaciones humanas y los conflictos interns un ejercicio de cine puro y magistral que tanto nos ha hecho reflexionar sobre nuestras limitaciones, sentimientos o porvenir. He sentido tan cercano el lenguaje de Kieslowski que me rebela que se marche tan silenciosamente y, sin embargo, dediquemos nuestro tiempo al patético Gil, quien por si fuera poco se sale con la suya-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1996