Linces ibéricos
"Quedan entre 800 y 1.000 linces ibéricos. Y no hay más. ( ... ) Y la culpa es nuestra". Así empezaba y terminaba un artículo publicado por EL PAÍS el día 11 de marzo de 1996. Me impresionó. Lo comenté con conocidos y mi horror aumentó: en general no preocupa, por lo menos no en su verdadera magnitud.Quiero creer que esta ceguera viene de la ignorancia. La desaparición de una especie es para siempre; es la Muerte con mayúsculas, el principio del fin. Y si no cambiamos nos vamos a quedar solos en un planeta yermo. Debería preocupar, al menos por egoísmo.
Quiero pensar que hay solución, que todavía estamos a tiempo. Somos muchos, cada vez más, los que hacemos lo que está en nuestra mano, pero las verdaderas soluciones deben venir de quienes pueden poner en marcha grandes, grandísimas medidas. Mientras, seguiremos viviendo con la venda en los ojos.-


























































