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Muere el actor norteamericano George Burns a los 100 años

El actor de televisión, cine y teatro George Burns, quizá el comediante más querido de la historia de los Estados Unidos, se rindió ayer finalmente a la edad y falleció en su casa de Beverly Hills (California), con cien años recién cumplidos. Su renombre internacional era relativamente escaso, pero Burns era una figura mítica en su país. Prueba de ello es que el anuncio de su muerte motivó al propio presidente Bill Clinton a emitir un comunicado lamentando la pérdida de "uno de los mayores artistas de todos los tiempos".Burns comenzó a trabajar como cómico en la radio y luego en la televisión, junto a su esposa la actriz Gracie Allen, con quien rodó una docena de comedias en el cine. Nunca fue un actor destacado, pero su humor inquebrantable se fue acentuando de forma directamente proporcional a su edad, y se pasó los últimos veinte años contando chistes y anécdotas y diciendo que no podía morirse porque no tenía tiempo. "Tengo la agenda cogida", decía con su cara de orejas burlonas, gafas redondas y un eterno puro en ristre. Fumador empedernido, a menudo le preguntaban qué decía su médico sobre su peligroso hábito. "¿Mi médico? Está muerto", respondía. Su papel más conocido en el cine fue en The Sunshine Boys, junto a Walter Matthau en 1975.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de marzo de 1996