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Los observadores hablan de prácticas fraudulentas en las elecciones presidenciales de Guinea

La confusión cayó sobre Guinea Ecuatorial al mismo tiempo que la noche. Observadores internacionales presentes en Malabo ayer comprobaron irregularidades y casos de manipulación en las elecciones presidenciales en las que el jefe del Estado, Teodoro Obiang, partía como favorito indiscutible tras la retirada de los principales candidatos de la oposición por "Fraude e intimidación". Mientras que la oposición habló de una alta abstención, el Gobierno anunció "una participación de un 80%". La Junta Electoral. atribuyó provisionalmente a Obiang el 90% de los votos.

"La confusión es total", declaró un observador, "he asistido a muchas elecciones, pero nunca había visto nada semejante". Sólo Secundino Oyono, de Convergencia Socialdemocrática y Popular -partido minoritario y escindido en tres facciones- mantuvo su candidatura.A falta de datos definitivos, Obiang prorrogará por siete años su mandato al frente de la ex colonia española, que gobierna con mano, de hierro desde el, golpe de Estado de 1979 contra su tío Francisco Macías.

Severo Moto, del Partido del Progreso, y Andrés Moisés Mbá Adá, de Unión Popular, se retiraron por "Fraude e intimidación", pero sus papeletas estaban en las mesas por decisión de la Junta Electoral.

Moto insistió en que los comicios eran "una farsa". Tras conocerse el anuncio de los resultados realizado anoche por la Junta Electoral, Moto afirmó que se trata de una falsedad y que "la victoria de Obiang es una derrota, una derrota frente al pueblo guineano".

Para los observadores de las municipales de septiembre de 1995, el contraste con la jornada de ayer era acusado: ni colas de votantes, ni entusiasmo en la calle ni incertidumbre.

Tecnología exótica

Las antenas que coronaban el Ministerio del Interior eran el toque tecnológico y exótico en el deteriorado paisaje de la capital. Instaladas por la compañía surafricana Strategic Concepts y ligadas a 17 terminales con fax y teléfono en municipios del país, su función era facilitar datos con rapidez. Un opositor ironizó desde Malabo: "Podrían haberse ahorrado el gasto. Los datos los tenían antes de que se abrieran las urnas". Las condiciones impuestas por Malabo hicieron que Francia, España y EE UU renunciaran a enviar observadores. Sólo acudieron delegados africanos y cuatro estadounidenses de la Fundación para Sistemas Electorales, llevados por Strategic Concepts.Tuvieron ocasión de alimentar su perplejidad. El jueves comprobaron que el primer alcalde democrático de Malabo, Vitorino Bolekia, y tres concejales, seguían teniendo dificultades para caminar por los golpes en los pies al ser detenidos por la policía. Ayer presenciaron cómo el presidente de una mesa ayudaba a una mujer: "Coja este papel", le dijo, señalando una papeleta de Obiang. "Métalo en la caja", le indicó.

Fuentes de la oposición denunciaron que en varias empresas, como Santy y Guinaco, los empleados votaron el sábado, al autorizar a sus jefes a que lo hicieran por ellos. Alumnos de Magisterio revelaron que su directora, María Cristina Bjombe Djangani, dirigente del PDGE, hizo carnés de elector para los alumnos y votó en su nombre en favor de Obiang.

El Comité África de la Internacional Socialista invitó ayer a la comunidad internacional a "no reconocer los resultados de unas elecciones que. se celebraron sin transparencia y con un único candidato". El embajador español en Malabo, José María Otero, escogió la cautela. "No tengo ningún dato. Ni la televisión ni la radio han dicho nada hasta el momento", declaró Otero un hora después del cierre de las urnas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de febrero de 1996

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