Imitación a la reflexión
Aun siendo profesor de inglés en el instituto de esta localidad tengo que admitir mis reservas respecto a la pretensión de implantar la enseñanza de la lengua inglesa desde los tres primeros años de edad. Si bien parece una ventaja que puede favorecer a los centros públicos respecto de aquellos que vienen desarrollando un currículo bilingüe, no tengo por menos que expresar un cierto escepticismo. A la edad que se pretende que los niños y niñas empiecen a aprender un idioma extranjero aún no dominan ni siquiera la propia lengua materna.Admito que es un acierto por parte de las instituciones británicas el favorecer el desarrollo y expansión de su idioma, mas ¿existe (al menos, me consta que no la hay) una política de la lengua castellana equiparable a la que los británicos llevan a cabo?
No es que esté en contra de qué el profesorado nativo imparta clases; es, simplemente, que no entiendo por qué se favorece a la lengua inglesa con respecto a otros idiomas. Si estimamos que Europa es una realidad multicultural y lingüística, ¿por qué no ofrecer al menos la posibilidad de poder elegir entre otras lenguas? Ya: porque la moneda de cambio en la actualidad es el inglés.
El aprendizaje de un idioma lleva consigo otros componentes complementarios a la enseñanza de la gramática: culturales, actitudinales... Creo que la cuestión está en si damos prioridad al pragmatismo o, por contra, reconocemos el valor de las diferentes culturas y lenguas desde el plano de la igualdad. Invito a la reflexión.-


























































