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Crítica:TEATRO
Crítica

Martirizados solitarios

Pobres hombres, que desgraciados: todos dicen el mismo texto y nunca se encuentran; aunque se encontraran, cada uno lo dice en un idioma, lo cual puede contribuir a que no les entiendan ni los espectadores, sin cuya existencia no tendrían ellos la suya. Atormentada: en silla de ruedas -aunque bailando con ella de una manera prodigiosa-, o bajo un chorro continuo y con una tarta en la cara. El agua es una constante en todos ellos: el agua que les moja, con que nos mojan. Esta es la compañía Ciudad Interior, de Zaragoza, en la siempre interesante sala Pradillo, y es el director Luis Merchán Donaire, variando -desvariando- sobre un texto de Heiner Muller, que ha sido la primera necrología de teatro de este año. Son buenos actores: tienen excelentes voces, preparación física, capacidad expresiva. Siendo un gran autor, y un director locoide, y un texto desabrido y doliente, no acaba de compensar a personas como yo, aprisionadas a veces en la lógica. Dejo hablar al director: El resultado, un espectáculo irrepetible: un mismo texto que son tres muy distintos. Tres monólogos que no lo son. Tres personajes que son uno, o ninguno". Adoro que el espectáculo sea irrepetible: con su hora corta de representación tengo bastante. Y el poco público: era el día del drama irrepetible del encuentro del Numancia con el Barcelona, y eso se lleva espectadores. Será justo que vayan antes de que escapen estos creadores a Zaragoza: tienen interés, calidad, arte.

Hércules II y la hydra

Hércules II y la hydra, texto de Heiner Muller. Intérpretes: Mariano Anós, Jean Pierre Laforet, Charlwes L. Wood. Iluminación: Javier Arteaga. Director: Luis Merchán Donaire. Compañía La Ciudad Interior, Zaragoza. Sala Pradillo, 1 de febrero.

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