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Amenazado el alcalde de Lübeck por defender a extranjeros

El alcalde de Lübeck, el socialdemócrata Michael Bouteiller, recibe cartas amenazadoras de ultraderechistas desde que el 18 de enero ardió en su ciudad una casa de asilados y murieron 10 personas. El alcalde reaccionó de forma muy emocional ante el siniestro y, cuando todavía se atribuía el hecho a un atentado xenófobo, apeló a la desobediencia civil de la población en favor de los extranjeros que buscan asilo político en Alemania.Bouteiller es un personaje peculiar en el panorama político alemán. Procedente de una familia de hugonotes franceses, que huyó de la persecución religiosa y se refugió en Alemania, ya en otras ocasiones ha causado problemas al aparato socialdemócrata, que intentó privarle de la alcaldía. La reacción de Bouteiller, quien no pudo contener las lágrimas el día del incendio y el siguiente, cuando recibió a un zaireño que había perdido a su mujer y cinco hijos, tuvo una mala acogida en algunos sectores políticos.

Cuando se descartó la motivación racista o xenófoba del incendio, políticos democristianos y liberales empezaron a pasarle factura. En una sesión de urgencia del Parlamento regional de Schleswig-Holstein, en Kiel, portavoces de ambos partidos pidieron que se le abriese un expediente disciplinario.

Esta petición no prosperó, pero sí se ha incrementado el correo que desde entonces recibe el alcalde. Según la oficina de prensa del Ayuntamiento, un 30% de las cartas aprueban su conducta, un 40% la rechazan y el resto contienen insultos y amenazas. Entre las lindezas que le dedican figuran expresiones como "amigo de los negros", "odias a los alemanes", "lameculos de extranjeros" o "lacayo de judíos".

Algunas cartas van más lejos. "Te mandaremos una bombita para hacerte trizas", dice la firmada con la orden de la calavera SS y matasellos de Stuttgart. Ante estas amenazas, el correo que recibe estos días el alcalde se somete a revisión, por si se llegase a cumplir esta amenaza.La ciudad de Wuppertal vivió ayer otro intento de incendio de una casa de refugiados. En este caso el presunto incendiaro es un hispano-marroquí que causó daños por un valor de 100.000 marcos (8,5 millones de pesetas) en un inmueble donde residen turcos, griegos, italianos y alemanes. La policía detuvo cerca del edificio al sospechoso, un hombre de 32 anos en aparente estado de intoxicación etílica, según un portavoz policial. El detenido niega los hechos y para hoy está prevista su presentación ante el juez, que decidirá sobre su suerte. Una nota de prensa de la policía informa que el detenido trató de hacer un fuego con leña junto a una de las paredes de la casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 1996

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