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Yeltsin intenta tranquilizar a Clinton sobre la irreversibilidad de las reformas en Rusia

Tras el paréntesis de la enfermedad de Borís Yeltsin y después de los cambios en el equipo de gobierno del presidente ruso -en línea de un marcado nacionalismo-, el viernes pasado se reanudó el diálogo en la cumbre telefónica entre Estados Unidos y Rusia. El presidente nortemericano, Bill Clinton, y Yeltsin, mantuvieron una conversación telefónica de 40 minutos en la que el presidente ruso quiso tranquilizar a su homólogo estadounidense sobre la continuidad de las reformas en Rusia, a pesar de los cambios. Si bien Yeltsin habló ayer de "segunda luna de miel" entre los dos países, salieron temas discrepantes como la situación en Chechenia y la ampliación de la OTAN al Este.

El líder ruso, Borís Yeltsin, calificó ayer de "segunda luna de miel" la conversación telefónica con su homólogo norteamericano, Bill Clinton. "La interrupción de nuestros contactos estuvo relacionada con mi enfermedad y con nada más", declaró ayer Yeltsin en el Kremlin, agregando que se habían puesto de acuerdo para "intercambiar mensajes y hablar por teléfono con más frecuencia con el fin de impedir que surjan fisuras en las relaciones ruso-norteamericanas". Contrariamente a lo informado en Washington, Yeltsin dijo ayer en Moscú que la conversación se había realizado a iniciativa suya.De acuerdo con la versión de la Administración norteamericana, el principal interés de Clinton fue el de recibir garantías de que el proceso de reformas hacia el libre mercado continuaría en Rusia. Según el portavoz de la Casa Blanca, Michael McCurry, Yeltsin ofreció esas garantías. "No sólo se ha comprometido firmemente a mantener las reformas económicas, sino a continuar una fuerte amistad y relación con EE UU", declaró McCurry en la noche del viernes.

La preocupación en Washington por la aparición de un nuevo Yeltsin, menos comprometido con las reformas y más con. las viejas estructuras de poder, había crecido a raíz de los últimos cambios ocurridos en el Gobierno ruso. La sustitución de Anatoly Chubáis y de Andrei Kózyrev, dos ministros considerados prooccidentales, había sido interpretada por los analistas norteamericanos como una indicación de que Yeltsin podría estar intentado una alianza con sectores del antiguo sistema.

Yeltsin aseguró a Clinton que "todos. los rumores sobre que Rusia dará marcha atrás en las reformas económicas no son más que faroles". "No habrá retroceso alguno", dijo el líder ruso, quien enfatizó que el cese de Anatoli Chubáis como primer vicejefe del Gobierno no significa en ningún caso el fin de los cambios. "Reforma, democracia, derechos humanos y garantías sociales: ésta es la política que aplicaremos firme y consecuentemente", sentenció. Yeltsin señaló, además, que "Bill Clinton me cree, y así lo declara en todas partes".

El portavoz de la Casa Blanca, por su parte, dijo que Clinton y Yeltsin no habían hablado sobre personas en particular ni sobre los relevos específicos en el, Gabinete ruso, pero el presidente ruso calificó el proceso de cambios iniciado en los últimos años de "irreversible". Según McCurry, la Administración norteamericana comprende, no obstante, que el ambiente en que se tiene que mover Yeltsin ahora es muy difícil, y que "es lógico pensar que haya altos y bajos en el camino hacia la reforma".

Tema delicado

Un delicado asunto planteado por Clinton en la conversación, según su portavoz, fue el de la situación en Chechenia. El presidente norteamericano expresó su preocupación por los hechos de violencia ocurridos en las.. últimas, semanas, y Borís Yeltsin prometió, según McCurry, buscar soluciones pacíficas y negociadas a esa crisis.

El comienzo de esta "segunda luna de miel" no está, pues, exento de recriminaciones. Yeltsin advirtió a Clinton que la ampliación de la OTAN "es negativa no sólo para Rusia, sino también para Europa y, quizá, para el mundo entero". Y para demostrarlo, Yeltsin envió a su homólogo estadounidense un "extenso y argumentado mensaje" que Clinton prometió "examinar atentamente". Además, el líder ruso se quejó a Clinton de que todavía existen leyes norteamericanas que discriminan a Rusia en la esfera del comercio.

"Le dije a Clinton que Rusia defenderá sus intereses nacionales como hace Estados Unidos. No está bien que EE UU defienda sus intereses y que Rusia no pueda hacerlo", dijo ayer Yeltsin, a tono con los ánimos nacionalistas que dominarán la campana para las elecciones presidenciales de junio próximo.

La conversación, según la versión norteamericana, fue "muy cordial", y sirvió para dejar claro que "Yeltsin está completamente de vuelta al trabajo, al mando y en buena forma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1996

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