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Tribuna:

Triple A

La conferencia regeneracional del PSOE ha pasado por la vida política española como un vergonzante tren de noche, lo más rápidamente posible y sin luces. Comprendo que nadie pueda sobrevivir pisándose la moral y pidiendo perdón por haber nacido. Mucho menos cuando se acerca una prueba importante, y las elecciones de marzo son lo suficientemente importantes como para que el PSOE pase de puntillas por encima de su mala sombra, tratando de rescatar lo que le queda de la buena. Pero no se pueden reunir centenares de personas sensatas, en un país sensato como España, y acabar la reunión sin querer enterarse de que los GAL no son un invento de la triple A compuesta por Aznar, Anguita y Ansón, sino una triple. A formada en el seno del Estado.Con la actitud tomada se invita a que todo un colectivo se mienta a sí mismo en un absurdo intento de seguir mintiendo a los demás, mientras seguirán siendo necesarias fianzas y cenas de homenaje y. desagravio sin cuento para evitar una reflexión grave y definitivamente catártica sobre por qué se crearon checas democráticas y por qué hubo que ascender a general a un personaje de pesadilla. Perdida la posibilidad de asumir lo de los GAL como un error atribuible a una insensata minoría, se ha adoptado la estrategia de convertirlo en un quiste maligno colectivo del subconsciente del PSOE. No olvidemos que estamos en el primer asalto de los casos GAL, el secuestró de Marey, pero que quedan más de 10, a uno por fechoría. Vamos a cruzar la frontera del milenio con los GAL en la sombra, y el PSOE va a tener que seguir dedicando buena parte de sus energías a esconder la cabeza bajo el ala, pagar fianzas, enfrentar banderías júdiciales, convocar actos de desagravio y cenas de homenajes cómplices. Todo asumible, menos las cenas. Tanta cena de homenaje cómplice no hay estómago que la resista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 1996