Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:CINE

Thriller sin concesiones

Hay una extraña peculiaridad que anida en el seno de este thriller oscuro, poderoso y sangriendo que, no obstante, no hace excesiva ostentación del mostrar -antes bien, desde el punto de vista de la imagen se comporta con raro pudor ante los terroríficos baños de sangre que própone-: su carácter de denuncia no tanto de las aberraciones de los crimenes que muestra como sobre todo de un ambiente de, degradación moral que se desprende de sus fotogramas, que impregna todo el filme hasta contaminarlo de una rara, por inhabitual, certidumbre de fracaso ante el criminal. Lo que en definitiva pone en imágenes David Fincher en este su segundo largo (Alien 3 era su crédito anterior) es la constatación de que la partida está casi ontológicamente perdida: el crimen siempre gana por que habla el único lenguaje viable en el competitivo mundo de hoy.

Seven

Director: David Fincher. Guión: Andrew Kevin Walker. Fotografía: Darius Khondji. Música: Howard Shore. EE UU, 1995. Intérpretes: Brad Pitt, Morgan Freeman, G. Paltrow. Estreno en Madrid: Ideal, Acteón, Aluche, Callao, Carlos III, Roxy, Ciudad Lineal, Liceo, España, Aragán Vaguada, Colombia, Albufera.

Ciudad sin sol

El escenario que elige Fincher para mostrar esa derrota es una ciudad innominada, en la que sus habitantes sólo se relacionan con pocas personas o viven en rotunda soledad... Una ciudad en la que llueve siempre, imperan los colores ocres o grises, jamás se ve el sol y la gente tiene prisa por recluirse en casa.Así, Seven es bastante más que una hábil construcción genérica que pone en imágenes la persecución de un criminal atroz por parte de dos sabuesos inteligentes y perspicaces, aliñada con algunos de los condimentos propios del género: el poliveterano el agresivo ayudante joven, la tensiones del procedimiento. Es también una toma de posición sobre las formas fílmicas que conviene adoptar cuando es aborda ese mundo: en la falta de complacencia por el criminal, en la eliminación del voyeurismo que siempre propende la imagen hay también una toma de postura sobre la violencia que rechaza realizar su apología. Seven es, además, una coherente, siempre inquietante película criminal clásica. En los pasos que da la investigación, en los poderosos retratos que hace el filme de sus dos máximos protagonista -Pitt, quien parece el reclamo más taquillero de la película y si embargo está en una curiosa situación de subordinación respecto a Freeman, verdadero pilar de la ficción- respira un aliento trágico contenido, que se materializa e un final de puñalada a la espalda coherente con lo que hasta entonces la cinta venía proponiendo Duro, sólido, pesimista, Seven e uno de esos filmes capaces de trascender la simple rutina de género para erigirse en punto de referencia de futuro, algo que le está permitido a bien pocas películas comerciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 1996