Repartir el trabajo
Soy mujer, española, tengo 45 años, soy licenciada en Ciencias Físicas, tengo un master en Educación Ambiental de muchas horas y otros muchos cursos que me han ido formando y cualificando cada vez para más cosas; llevo trabajando desde los 23 años en un trabajo fijo y estable que me satisface y me gusta. Tengo formada una familia de cuatro personas, en la que además de mi salario entra otro salario más. Tenemos una casa cómoda, estamos sanos, ni nosotros ni nuestros hijos somos gastadores, hemos descubierto algunas claves de la felicidad y no pasan por tener más dinero. Tenemos muchos amigos y amigas en parecidas condiciones.Nuestros hijos e hijas están entrando en la edad de trabajar (aquí puedo meter como mi hija a María Teresa Alfaro Olmedilla, que hace un mes escribía en esta sección bajo el epígrafe Estoy asustada) y no tienen trabajo. Nuestras familias se empiezan a desestructurar por la falta de trabajo de nuestros y de nuestras jóvenes. Empezamos a darnos cuenta que esta situación no tiene sentido. ¿Qué sentido tiene que trabajemos tanto . las personas que nos estamos haciendo mayores y las personas jóvenes con las que convivimos no tengan dónde trabajar?
Yo también estoy asustada porque, estructuralmente, nuestro sistema capitalista no quiere encontrar la solución y porque yo reclamo repartir mi trabajo y mi salario y nadie me hace caso. Quiero tener más tiempo libre para estar con mis seres queridos, padres, marido, hijos, amigos; para realizar un trabajo de voluntariado entre gentes que me necesitan y que además me pagan con felicidad. No quiero emplear todo mi tiempo en trabajar para tener dinero; quiero reducir mi jornada de trabajo, quiero trabajar menos horas para que trabajen nuestros jóvenes, y estoy asustada porque nadie me hace caso.-


























































